El pasado mayo de 2022 el diputado nacional del Frente de Todos Itai Hagman presento un proyecto de ley proponiendo un Salario Básico Universal. Lo que se plantea es que cada grupo familiar pueda percibir un monto de hasta 2 canastas básicas alimentarias por mes brindado en concepto de Salario Básico Universal. La idea de la propuesta es ayudar a los millones de trabajadores informales de la Argentina que no poseen un ingreso que cubra un piso alimentario.
En el propio proyecto de ley se estiman en unos 9 millones de potenciales beneficiarios. Teniendo en cuenta la canasta básica de mayo que fue de 14.400 pesos, esto podría representar para el estado un gasto de mas de 129 mil millones de pesos por mes. Este monto representaría, por si mismo, un 10% del gasto corriente primario que hubo en mayo 2022, por lo que es un monto increíblemente alto para un solo programa. Su implementación agravaría de forma desmedida el ya importante déficit del Estado nacional, que ya está siendo financiado casi enteramente con emisión monetaria e inflación.
Desde el punto de vista del mercado laboral, el Salario Básico Universal también es problemático. En la última década hubo más de 1 millón de nuevos ocupados informales mientras que hubo nula creación de empleo asalariado registrado privado. Una medida como esta, que apunta a ayudar económicamente principalmente a los informales, incentivaría aun mas el trabajo informal al generar un “premio” por ser informal. Además, pone mayor presión en el sector privado formal que tendrá que financiar este nuevo plan asistencial, por lo que dificulta aún más la generación de empleo formal.