Por Román Reynoso para Mundo
Norte
Desde Detroit, el presidente
de la filial local, Martín Galdeano, fue categórico sobre la pérdida de
competitividad del sector. Tras la salida de Nissan en 2025, el ejecutivo
asegura que “no estamos blindados” y reveló que la carga impositiva ya frustró inversiones
millonarias como el Proyecto Everest.
El clima en el Salón del
Automóvil de Detroit suele ser de celebración y vanguardia, pero para la
delegación argentina, la realidad impone un tono de urgencia. Martín Galdeano,
presidente de Ford Argentina y Sudamérica, rompió el silencio con una declaración
que resuena con fuerza en los pasillos de las terminales y debería hacerlo en
los despachos oficiales: “No me sorprendería que cierren fábricas de autos
en la Argentina”.
La frase no es un exabrupto,
sino el corolario de un análisis riguroso sobre la situación crítica que
atraviesa la producción nacional. Si bien las estadísticas de ventas de 2025
mostraron un rebote del 47,8% interanual —alcanzando las 612.000 unidades—, el
dato esconde una trampa: el mercado se ha primarizado hacia los importados, que
ya representan el 60% de los patentamientos. Mientras tanto, la "fábrica
argentina" se apaga: la producción local cayó un 3% y las exportaciones se
desplomaron un 10%.
La mochila de plomo: exportar
impuestos
El nudo del conflicto, según
detalla Galdeano, es la asfixiante estructura tributaria que resta
competitividad frente a plazas como Tailandia, China o México. “Pacheco tiene
hoy entre 12 y 15 puntos de impuestos para exportar”, explicó el ejecutivo. En
un mercado global donde cada dólar cuenta, cargar con Ingresos Brutos, tasas
municipales y el impuesto al cheque deja a los vehículos nacionales fuera de
carrera.
La gravedad del escenario se
ilustra con la comparación regional. Chile, un mercado clave para la
exportación nacional, podría abastecerse de la pickup Ranger desde China o
Tailandia a costos inferiores a los de la unidad producida en General Pacheco.
“Si yo le saco los impuestos a una Territory en Argentina y en Chile, acá sería
más barata. Pero hoy vale 10.000 dólares más en nuestro país porque carga con
15.000 dólares de impuestos”, graficó Galdeano.
Proyectos caídos y el fantasma
de Nissan
La advertencia de Galdeano
cobra mayor peso al recordar que en 2025 la industria ya sufrió la partida de
un jugador relevante: Nissan. El ejecutivo de Ford reconoce que este
antecedente marca un camino peligroso. “No me sorprendería que sea un camino
donde sea cada vez más difícil justificar proyectos de inversión”, sentenció.
De hecho, la Argentina ya pagó
el costo de esta falta de competitividad. Galdeano confirmó que la producción
del SUV Everest, un proyecto que hubiera significado una inversión millonaria y
cientos de puestos de trabajo, fue descartada exclusivamente por inviabilidad
fiscal: “Los impuestos te lo mataron. No cerraba por ningún lado”.
Un llamado a la política
El mensaje desde la cúpula de
Ford es un ultimátum para la política económica. La integración al mundo y los
acuerdos comerciales, como el de la Unión Europea, son pasos positivos pero
insuficientes si no se ataca la distorsión fiscal interna.
La industria automotriz, motor histórico del empleo formal y la innovación en el país, se encuentra en una encrucijada. Sin una reforma impositiva que aliviane la carga sobre la producción y la exportación, el "made in Argentina" corre el riesgo de convertirse en una etiqueta de lujo insostenible, condenando a las terminales a una inercia que, como bien advierte Galdeano, podría derivar en persianas bajas.
Portal de Noticias: MundoNorte
Instagram: @mundonorte


