Por Román Reynoso para Mundo
Norte
El Municipio de Tigre
consolida su política sanitaria con el programa "Tigre Saludable",
una iniciativa que desde 2017 busca transformar los hábitos de la población
mediante la educación alimentaria y la producción sustentable. El distrito se destaca
por ser el primero en el país en contar con un Instituto Municipal de
Alimentación Saludable y Nutrición.
En un contexto donde la salud
pública enfrenta el desafío constante de las enfermedades crónicas no
transmisibles —muchas de ellas derivadas de la mala alimentación—, el Municipio
de Tigre ha decidido profundizar una estrategia de prevención que ya lleva
casi una década de desarrollo. Bajo la gestión del intendente Julio Zamora,
el programa Tigre Saludable se posiciona no solo como una campaña de
concientización, sino como una política de Estado local que articula dos ejes
fundamentales: la educación nutricional y la soberanía alimentaria a través de
la agroecología.
La iniciativa, operativa desde
2017, parte de una premisa clara: la educación permanente es la herramienta más
efectiva para modificar conductas a largo plazo. Para instrumentar este cambio
cultural, el municipio ha desplegado un equipo de nutricionistas que recorre el
territorio. A través de charlas y talleres en instituciones tanto públicas como
privadas, los profesionales buscan derribar mitos y ofrecer herramientas
prácticas para que los vecinos puedan gestionar una nutrición equilibrada y
consciente en su vida cotidiana.
Sin embargo, el diferencial de
esta gestión radica en la institucionalización de la problemática. Tigre
ostenta el hito de ser el primer gobierno local de la Argentina en crear su
propio Instituto Municipal de Alimentación Saludable y Nutrición (IMASN).
Esta decisión administrativa eleva la jerarquía de la alimentación como un
derecho y un factor determinante en la calidad de vida de la comunidad.
De la tierra a la mesa
El segundo pilar del programa
aborda la producción de los alimentos. El área de huertas agroecológicas
del municipio trabaja en la capacitación teórica y práctica de los vecinos para
la producción de alimentos libres de agrotóxicos.
Esta faceta del programa no
solo tiene un impacto en la salud física al reducir la ingesta de químicos,
sino que también fomenta una economía doméstica sustentable. Se invita a la
comunidad a recuperar el vínculo con la tierra y a beneficiarse del cultivo
propio, cerrando el círculo virtuoso de la soberanía alimentaria: saber qué
comemos y saber cómo producirlo.
En definitiva, la apuesta de Tigre busca anticiparse a la enfermedad, entendiendo que el bienestar integral de los vecinos se construye mucho antes de llegar a la sala de espera de un hospital: comienza en la educación y en el plato de comida de cada familia.
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