Por Román Reynoso para Mundo Norte
A los 69 años, Silvia Kutika atraviesa un
presente que muchos colegas de su generación envidiarían, pero que pocos
podrían sostener con su rigor técnico. La actriz no solo se mantiene activa,
sino que hoy es el eje central de dos propuestas de alto impacto emocional en
la Ciudad de Buenos Aires, demostrando una versatilidad que le permite saltar
del suspenso más asfixiante al drama existencialista sin escalas.
El fenómeno de "El cuarto de Verónica"
En el Paseo La Plaza, Kutika sigue liderando el
éxito de este thriller psicológico que se ha convertido en una pieza de culto
para los amantes del género. Las funciones de los miércoles a las 20:00
mantienen una convocatoria envidiable tras una década en cartel. Su interpretación,
que ya le valió el Premio Estrella de Mar 2020 como Mejor Actriz de
Drama, es una clase magistral de cómo manejar el suspenso y la tensión sobre
las tablas.
El desafío ético en "Al fin y al cabo es mi
vida"
La contracara de su agenda se despliega los jueves a
las 20:30 en el teatro El Tinglado. Aquí, la actriz se sumerge en una
trama profunda sobre la autonomía y la dignidad humana. Esta labor no pasó
desapercibida para la crítica especializada, otorgándole una merecida
nominación a los Premios ACE como Mejor Actriz de Drama.
Ver a Kutika hoy es ser testigo de una artista en su plenitud, capaz de habitar el circuito comercial y el independiente con la misma solvencia, reafirmando que la vigencia en el teatro argentino se construye con talento y una entrega que no conoce de descansos.
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