Por Román Reynoso para Mundo
Norte.
La Universidad Nacional de Tres
de Febrero (Untref) atraviesa horas de profunda incertidumbre. Lo que comenzó
como una advertencia presupuestaria en diciembre se transformó, con el inicio
de marzo, en una realidad de recortes directos que afecta tanto la estabilidad
laboral de los docentes como la oferta académica para los estudiantes. Según
fuentes consultadas bajo estricta reserva, el malestar acumulado proyecta una
sombra de duda sobre el comienzo del ciclo lectivo, con una asamblea clave
programada para el próximo 18 de marzo donde se debatirá el "no
inicio" de las actividades.
El escenario actual describe una
implementación de ajuste que carece de transparencia. De acuerdo con los
testimonios recogidos, la gestión del rector Martín Kaufmann habría avanzado
con maniobras que los trabajadores califican de ilegales: bajas de dedicación y
recortes de cargos que se traducen en descuentos salariales drásticos. En
algunos casos, la situación roza el desamparo contractual; docentes con más de
una década de antigüedad se habrían encontrado con la falta de depósitos en sus
cuentas sin una notificación previa de cese.
Los puntos críticos del
conflicto
La radiografía de la crisis en la
Untref se puede sintetizar en cinco ejes que golpean la estructura de la
universidad:
- Ajuste sobre el plantel docente: Se
denuncian recortes de horas donde profesionales que dictaban dos materias
fueron reducidos a una o ninguna para este cuatrimestre.
- Baja de dedicaciones: Modificaciones
arbitrarias en las categorías de los cargos que impactan directamente en
el bolsillo de los trabajadores.
- Afectación al estudiantado: La menor oferta
de comisiones y el cierre de cursos en materias comunes limitan los cupos
por carrera, degradando la trayectoria académica de los alumnos.
- Cuestionamiento gremial: Existe una fuerte
crítica hacia Aduntref (el gremio docente) y los centros de estudiantes
por una supuesta connivencia o silencio frente al plan de ajuste de las
autoridades.
- Falta de comunicación: Los afectados señalan
que desde el rectorado y la secretaría económico-financiera no ha habido
un pronunciamiento oficial sobre el plan de lucha que se gesta a nivel
nacional.
Un 18 de marzo determinante
La tensión llegará a su punto máximo el próximo 18 de marzo en la asamblea docente. Allí, el ala más crítica buscará votar el cese de actividades como medida de fuerza ante lo que consideran un desguace de la educación pública local. Pese a la presión de las bases, se estima que tanto el sindicato como las autoridades de la universidad operarán para desactivar la medida y garantizar la apertura de las aulas, en un contexto donde la transparencia presupuestaria parece ser el gran ausente de la mesa de negociación.
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