En los
últimos meses los medios de comunicación y las redes sociales se llenaron de
videos, fotos y opiniones a raíz de la visibilización de los llamados
“therian”. Podemos definirlos como personas que se identifican simbólicamente
con características de un animal, del cual también toman rasgos para crear
máscaras, accesorios, posturas, movimientos y hasta sonidos.
Como
era de esperar, los therian trajeron tras de sí diversas opiniones y críticas,
llegando muchas veces a las agresiones injustificadas.
Una de las preguntas más comunes que surgieron, fue si este fenómeno estaba relacionado con algún tipo de patología psiquiátrica, lo cual es esencial aclarar desde un principio: no estamos hablando de un trastorno.
Los
therian, en su mayoría, son grupos de adolescentes que, como tales, están
formando su identidad, lo que los lleva a una búsqueda activa de identificación
con distintos modelos y el compartir dicha búsqueda con grupos de pares afines.
Este es uno de los pasos clave más importantes durante esta etapa de la vida,
en donde lo “extra-familiar” (el grupo de amigos/pares, o lo que los therian
llaman “manada”) se vuelve más importante y de mayor referencia que lo
“intra-familiar”, creando una ruptura con sus antiguos modelos (los padres).
Además
de estas características, los adolescentes pasan normalmente por períodos de
inestabilidad emocional, cierta impulsividad y la necesidad de mostrarse
diferentes a lo establecido por el mundo adulto.
Entonces,
¿cuándo debemos prestar atención para detectar un posible sufrimiento psíquico?
Más allá de si el adolescente se nombra como “therian”, “furry”, etc., lo más
importante a evaluar es la conexión existente con la realidad. Esto quiere
decir que, cuando esta identificación parcial para a ser total, estamos frente
a una persona que deja de lado su vida cotidiana, para llevar una
correspondiente con el animal elegido. En estos casos, ya no existe una certeza
de identidad como ser humano, lo cual nos lleva a la necesidad de una
evaluación profesional más profunda para distinguir la existencia de una idea
delirante. La misma se define como una idea equivocada, alejada de la realidad,
de la cual la persona tiene una certeza patológica de que es real (cree
realmente que es un animal, otra persona o, en algunos casos, hasta una entidad
divina).
Otros
signos de alarma en los adolescentes son: las conductas auto (golpes, cortes) o
hetero agresivas (hacia otras personas, animales u objetos), irritabilidad
constante, cambios bruscos en sus conductas o en el rendimiento escolar,
aislamiento social marcado o abandonos de la escuela y del hogar.
Debido a esto, para poder hablar de patología, es necesario realizar un análisis mucho más profundo e individualizado, teniendo en cuenta múltiples factores, evitando caer en la generalización o en el diagnóstico rápido y liviano de internet.
La
desinformación lleva a más discriminación y “hate”, cuyas consecuencias en
personas vulnerables pueden ser destructiva, sobre todo en etapas adolescentes
en donde la sensibilidad ante la mirada del otro es mayor.
Quizás
sea posible que el fenómeno therian traiga debates más enriquecedores a nivel
social, relacionados con este maltrato hacia el que es diferente y el
cuestionamiento real y profundo hacia una sociedad que no le está ofreciendo a
los jóvenes características positivas con las cuales identificarse, debiendo
orientar las mismas al mundo animal.
Dra.
Julieta Bonino
Médica
psiquiatra

