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04/04/26

Alerta sanitaria: el desfinanciamiento del Senasa jaquea las exportaciones y la credibilidad de la marca país

Por Román Reynoso para Mundo Norte

El sistema de control agroalimentario argentino atraviesa una de sus crisis institucionales más profundas de las últimas décadas. Lo que hasta hace poco eran advertencias internas por recortes presupuestarios y reducción de personal, hoy se ha transformado en un problema de mercado concreto: cargamentos rechazados en el exterior y suspensiones que ponen en duda la rigurosidad de los controles nacionales.



En las últimas semanas, la devolución de partidas de carne desde China y de girasol desde Bulgaria encendieron las alarmas en el sector exportador. Estos episodios no son hechos aislados, sino el síntoma de una pérdida de capacidad operativa en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). La falta de inspectores, la sobrecarga de tareas y la mora en el pago de viáticos operativos —que en muchos casos terminan siendo cubiertos por los propios trabajadores para no frenar la actividad— están erosionando la eficiencia de un organismo clave para el ingreso de divisas.

El escenario es complejo desde lo analítico. Argentina compite en un mercado global donde los estándares fitosanitarios son cada vez más exigentes. La "marca argentina", históricamente asociada a la excelencia en productos primarios y manufacturas de origen agropecuario, se sostiene sobre la confianza que los servicios sanitarios extranjeros depositan en el Senasa. Si esa confianza se quiebra, recuperar los mercados puede llevar años de negociaciones diplomáticas y técnicas.



A este frente externo se suma una preocupación creciente por el mercado interno. El debilitamiento de los controles no solo afecta lo que sale del país, sino también lo que llega a la mesa de los argentinos. La aparición de enfermedades controladas o la circulación de productos sin la debida fiscalización son riesgos latentes ante un organismo que está siendo empujado a una situación de asfixia funcional.

La reciente decisión oficial de permitir el ingreso de carne con hueso a la Patagonia, rompiendo una histórica barrera sanitaria, no ha hecho más que profundizar el malestar y la incertidumbre en el sector. En un contexto económico donde la exportación es el principal motor de recuperación, el descuido de los activos institucionales y sanitarios parece una apuesta de alto riesgo que podría comprometer seriamente la reputación comercial de la nación. 


Roman Reynoso 2026

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