Por Román Reynoso para Mundo Norte
La corrupción política es el principal obstáculo
para que el Pami brinde servicios de calidad y garantice la provisión de
medicamentos a sus afiliados. Esta situación se origina en los convenios que la
industria farmacéutica mantiene con diversos estamentos gubernamentales, como
la Andis, el Ioma y el propio Pami.
El mecanismo de los "retornos"
Según el análisis de Marcelo Peretta, titular del
Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB) , estos acuerdos
obligan a un reintegro de fondos hacia la política, ya que el sistema actual se
financia a través de este tipo de convenios. Como consecuencia directa, los
afiliados sufren la falta de medicación y se ven obligados a realizar trámites
burocráticos excesivos para acceder a descuentos del 100%, los cuales son
otorgados en casos limitados.
Propuestas de transparencia y ahorro
Existe una alternativa viable para optimizar los
recursos del organismo:
- Licitaciones anticipadas: El
Pami podría comprar medicamentos de forma adelantada mediante
procesos licitatorios transparentes.
- Reducción de costos:
Este método permitiría pagar hasta la mitad del precio actual que se gasta
en medicación.
- Beneficio al afiliado: El
ahorro generado facilitaría la entrega de remedios sin cargo o con tasas
de descuento mucho más elevadas.
La crisis de las farmacias
La problemática también afecta severamente a los
prestadores. Actualmente, el pago de la prestación farmacéutica presenta un
retraso de cuatro quincenas, lo que equivale a dos meses de deuda acumulada.
Esta demora resulta insostenible para las farmacias pequeñas, que constituyen
la mayoría del sector y no cuentan con el respaldo financiero para soportar la
falta de pago por parte del Pami.
La encrucijada actual plantea dos caminos: la continuidad del manejo de fondos por parte de la denominada "casta" política o una administración eficiente de los recursos destinada a cumplir con su propósito original.
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