Desfinanciar a las universidades
públicas es destruir la única posibilidad de movilidad social ascendente que
tiene la clase media y baja
Transitamos por una crisis donde el 60% de la población vive bajo la línea de pobreza, esa es la consecuencia de un gobierno cuyo objetivo es ajustar, endeudarse y desprestigiar toda área del Estado que funciona bien (Universidades, Garrahan, ARSAT etc), la perversa coherencia del modelo anunciado por variados discursos que repiten algunos esbirros del gobierno, provoca indignación y la respuesta está en las marchas cada vez más numerosas y representativas.
La inestabilidad emocional escuchada en el discurso presidencial, cargada de insultos a periodistas, ciudadanos opositores y a la Cultura en general, que nos avergüenza, revela además el objetivo de la ultra derecha y su más anhelada conquista: la destrucción del Estado.
Por otro lado, la débil condena social ante tantos atropellos responde por un lado al temor, producto de la represión instalada para defender el modelo, al hartazgo porque cada intento de cambio fue peor y a las endebles alternativas, que anteponen los candidatos a las propuestas concretas. La confusión y la incertidumbre reinantes en vastos sectores de nuestro pueblo que sufren las consecuencias de este patrón neoliberal con estilos fascistas, es la consecuencia de la escasa participación electoral en los últimos tiempos. En ese sentido, debe advertirse que la política, cargada de mala prensa, es la única herramienta para garantizar la vida en democracia y en paz, la que sufre una erosión estimulada por la derecha vernácula de nuestro país, que no solo no cree en la democracia, sino que alienta el estilo autoritario y entreguista, típicos de las Dictaduras. En este marco, las nuevas formas de comunicación que proponen las tecnologías, reducen la capacidad crítica sobre todo en los jóvenes, atrapados en la inmediatez de las Redes sociales, que hábilmente maneja el Gobierno y sus trolls.
La respuesta sigue estando en la política que puede unificar criterios, independientemente de los orígenes, para construir un programa que recupere el sentido de Nación, el sentido de pertenencia que nos caracterizó, con educación y salud pública, atributos de la movilidad social ascendente, que nos puso a la vanguardia en Latinoamérica.
Basta recordar nuestros cinco premios Nobel, surgidos de la Universidad Pública.
Se debe discutir y redefinir cuales son los recursos estratégicos del país. También se deben ajustar los diagnósticos en materia de seguridad, reforzando la prevención, lo que implica jerarquizar la formación de las fuerzas de seguridad, reformular los servicios de inteligencia a favor del Estado, en un mundo cargado de conflictos bélicos, se requiere un replanteo de nuestras FFAA, en consonancia con una política exterior que incentive las relaciones comerciales, sin abdicar de nuestra soberanía y estrechar vínculos con los países latinoamericanos.
Hoy el 80% de los cuadros en actividad de las FFAA, están bajo la línea de pobreza.
En suma, es imperiosa la necesidad de encontrar fuerzas políticas que acuerden estrategias comunes aplicables al Estado, aseguradas por una economía que distribuya la riqueza, hoy concentrada en pocas manos.
Aún es posible desterrar los odios, los fanatismos y volver a construir un camino de unidad nacional. Recuperar la política como herramienta, apuntalar los Partidos políticos como marca la Constitución Nacional, convocar a la participación de todos, no sólo requiere de compromisos por parte de quienes ejercen la política, sino de coraje y serenamente deben asumirlo.
FABIO ABRAHAM
Ex Secretario de Gobierno
Concejal UCR (MC)
Lomas de Zamora
fabioabraham@hotmail.com.ar
