Por Román Reynoso para Mundo
Norte
El sistema sanitario de la zona
norte bonaerense acaba de consolidar su prestigio académico y asistencial. En
las últimas horas, el Ministerio de Salud de la Nación le otorgó la máxima
acreditación nacional a la gran mayoría de las residencias del Hospital Central
y del Hospital Materno Infantil de San Isidro, un reconocimiento que ubica a
ambos establecimientos públicos entre los mejores del país para la formación de
nuevos profesionales.
La medida, oficializada a través
de las disposiciones 100/2026 y 119/2026 publicadas en el Boletín Oficial, se
dictó en el marco del Sistema Integral de Evaluación de las Residencias del
Equipo de Salud (SIER). Este organismo nacional es el encargado de auditar y
certificar de manera exhaustiva el nivel de las prácticas médicas en todo el
territorio argentino.
Un análisis pormenorizado de las
resoluciones muestra resultados contundentes. En el Hospital Central, la
codiciada Categoría A —el escalafón más alto de reconocimiento estatal—
fue otorgada a los servicios de Anestesiología, Cardiología, Cirugía General,
Clínica Médica y Medicina Interna, Dermatología, Oftalmología, Ortopedia y
Traumatología, Otorrinolaringología, Psicología Clínica, Psiquiatría,
Psicología Médica, y Medicina Crítica y Terapia Intensiva. Por su parte, la
exigente residencia de Neurocirugía quedó catalogada con un sólido Nivel B.
El escenario es igualmente
destacable en el Hospital Materno Infantil, donde las especialidades de
Cirugía Pediátrica, Hemato-Oncología Pediátrica, Neonatología y Psiquiatría y
Psicología Médica Infantojuvenil alcanzaron la Categoría A. En tanto, el área
de Pediatría se ubicó en el Nivel B.
Para llegar a este veredicto, las
autoridades sanitarias no solo midieron la eficacia de la atención a los
pacientes. Las auditorías contemplaron un escrutinio estricto sobre variables
fundamentales:
- Infraestructura y equipamiento tecnológico de
última generación.
- Nivel de complejidad hospitalaria y capacidad de
respuesta.
- Programas académicos vigentes y rigor científico.
- Calidad de la supervisión docente y condiciones
laborales de los equipos.
- Mecanismos periódicos de evaluación profesional y
acompañamiento al residente.
Desde la cartera de Salud
nacional explicaron que la obtención del Nivel A no es un mero formalismo
burocrático: certifica el cumplimiento de los estándares formativos más
rigurosos de la Argentina y garantiza a la institución un aval inamovible por
cinco años dentro del Sistema Nacional de Residencias del Equipo de Salud.
En términos prácticos y de
carrera, esta acreditación funciona como un activo clave para los médicos en
formación. Haber cursado en una residencia de máxima categoría habilita a los
profesionales a tramitar de manera directa el Certificado de Especialista
otorgado por la Nación, abriendo las puertas para continuar sus trayectorias
dentro del esquema de salud pública o privada con un currículum intachable.
Con esta validación oficial, los hospitales públicos de San Isidro reafirman su extensa tradición en la enseñanza médica, consolidando definitivamente al distrito como uno de los polos sanitarios y académicos ineludibles de la provincia de Buenos Aires.
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