Por Román Reynoso para Mundo
Norte
El debate económico en la
Argentina ha quedado orbitando, en las últimas semanas, alrededor del Régimen
de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Si bien la iniciativa busca
romper la inercia de años de sequía de capitales mediante beneficios impositivos
y cambiarios para proyectos de gran escala, un reciente y agudo informe del
Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) pone el foco en una
cuestión estructural: la necesidad de un "súper-IVA" que reemplace el
complejo y distorsivo esquema tributario actual.
El análisis de IDESA sostiene
que, aunque el RIGI es una herramienta válida para atraer inversiones
superiores a los 200 millones de dólares, actúa apenas como un paliativo
sectorial. El problema de fondo sigue siendo un entramado impositivo que
castiga la productividad de manera sistémica. En este sentido, la propuesta de
avanzar hacia un IVA unificado —que absorba el impuesto a los Ingresos Brutos
provincial y las tasas municipales— surge como una alternativa mucho más
potente y equitativa que un régimen especial de incentivos.
La distorsión que genera el
actual sistema es evidente. Mientras el RIGI intenta crear "islas" de
competitividad para grandes jugadores, el resto del tejido productivo
—especialmente las pymes— debe lidiar con la acumulación de gravámenes que se
superponen en cada etapa de la cadena de valor. El informe destaca que la
unificación tributaria permitiría no solo simplificar la administración fiscal,
sino también reducir drásticamente la evasión, un mal endémico que hoy se
estima cercano al 33% en el IVA nacional.
Desde una perspectiva técnica, la
implementación de un "súper-IVA" implicaría que el Estado nacional
recaude el tributo y lo distribuya de manera automática a provincias y
municipios, eliminando las aduanas interiores que representan los Ingresos
Brutos. Esto otorgaría una seguridad jurídica y una previsibilidad que hoy el
RIGI solo garantiza de manera excepcional a un grupo selecto de inversores.
En conclusión, la Argentina se enfrenta a una encrucijada: insistir con parches para atraer capitales específicos o encarar una reforma integral que mejore el clima de negocios para todos los sectores. Según IDESA, la verdadera revolución competitiva no vendrá de un régimen de excepción, sino de un sistema impositivo moderno, transparente y unificado que devuelva la racionalidad a la economía local.
Instagram: @mundonorte
