Por Román Reynoso para Mundo
Norte
La reciente caída en la
cotización del petróleo internacional abrió un debate inevitable en la economía
doméstica: ¿debe trasladarse esa baja de manera directa a los surtidores
argentinos? Un informe técnico elaborado por el ingeniero Roberto Carnicer, director
del Instituto de Energía de la Universidad Austral, advierte que la relación
entre el crudo y la nafta local no es lineal, aunque plantea que la fuerte
reducción externa genera una ventana de oportunidad para revisar la estructura
de costos de los combustibles.
El foco del análisis se centra en
la velocidad y la simetría de las oscilaciones del mercado. Entre el 12 y el 17
de junio de 2026, el barril de West Texas Intermediate (WTI) se contrajo un
9,8%, al pasar de US$ 84,88 a cerca de US$ 76,54. Este descenso se concentró de
forma abrupta en las últimas jornadas debido a las expectativas de los
operadores ante una posible normalización de los flujos petroleros globales.
El antecedente de marzo y el
amortiguador local
Para entender el comportamiento
actual, el informe retrocede al primer trimestre del año. Entre febrero y
marzo, el WTI trepó un 41,7%, mientras que la nafta súper de YPF en la Ciudad
de Buenos Aires aumentó un 24,2%. Esto significa que las refinadoras locales
absorbieron el impacto y trasladaron apenas el 58% del incremento internacional
al consumidor.
Durante abril y mayo, el crudo se
mantuvo en techos elevados, pero los precios en las estaciones de servicio
permanecieron prácticamente congelados. Las petroleras y el Gobierno utilizaron
márgenes comerciales, postergaciones impositivas y políticas de estabilización
para evitar un traslado directo que hubiese disparado aún más los costos
logísticos y la inflación general.
Los escenarios técnicos para
el precio del litro
A partir de la baja del 9,8%
registrada en el WTI posterior al 12 de junio, el Instituto de Energía de la
Universidad Austral proyecta dos escenarios teóricos basados en la cotización
de la nafta súper de referencia:
- Escenario de traslado parcial: Si se aplica
la misma elasticidad observada en marzo (un traspaso cercano al 58%), el
precio de la nafta súper tendría un margen de reducción teórica de $117
por litro, ubicándose en torno a los $1.926.
- Escenario de traslado pleno: En el caso
hipotético de una correlación del 100% con la caída del crudo, la baja
alcanzaría los $201 por litro, lo que dejaría el valor de referencia en
los $1.842.
Carnicer aclara que estos números
constituyen una referencia matemática y no una previsión exacta, ya que el
precio final en el surtidor argentino incorpora componentes complejos como los
biocombustibles, la devaluación mensual de la moneda y los impuestos fijos a
los combustibles líquidos.
La demanda de simetría en el
mercado
La discusión trasciende la
frialdad de las planillas de costos y se instala en la percepción pública. El
análisis de la Universidad Austral subraya que, si bien el mercado local
amortiguó las subas previas, los consumidores exigen un criterio de simetría
cuando la tendencia global se revierte.
La volatilidad del WTI en las últimas semanas no se traducirá de forma automática ni perfecta en una rebaja generalizada en las estaciones de servicio. Sin embargo, la contracción del valor del crudo desactiva los argumentos para implementar nuevos ajustes en el corto plazo y consolida un piso de estabilidad que da un respiro al bolsillo de los automovilistas y a la cadena de costos del transporte.
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