Por Román Reynoso para Mundo
Norte
El Juzgado Correccional N° 3 de
San Isidro dictó sentencia este viernes contra Federico Molinari, el exgimnasta
olímpico de 42 años que fue el primer argentino en llegar a una final de
gimnasia artística en Juegos Olímpicos. La jueza Mariela Quintana lo condenó a
un año y ocho meses de prisión en suspenso por el delito de grooming contra una
adolescente de 15 años que entrenaba en su gimnasio de Don Torcuato.
Los hechos ocurrieron entre
febrero de 2021 y febrero de 2022, cuando Molinari envió mensajes de contenido
sexual a través de redes sociales a la alumna. Entre las capturas de pantalla
que integran la causa figuran frases como "Cómo agitaste al público, te
llevaste todas las miradas, incluso la mía" y "¿Querés que te cuide
un día de estos? Creo que me animo". También le pedía que active el
"modo efímero" de Instagram, la función que borra automáticamente los
mensajes una vez vistos.
La víctima abandonó la actividad
deportiva a fines de 2021. Tiempo después, durante un tratamiento psicológico,
relató lo sucedido. Su madre presentó la denuncia formal en mayo de 2023 ante
la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Explotación Sexual Infantil y la
Trata de Personas de San Isidro, a cargo del fiscal Gonzalo Acosta.
En el juicio, la fiscal Gabriela
Conde pidió un año y medio de cárcel. La abogada de la víctima, María Emilia
García Márquez, había solicitado dos años y medio. La defensa de Molinari, en
cambio, negó los hechos desde el primer momento. En mayo de 2023, cuando la
denuncia se hizo pública, el gimnasta difundió un comunicado en el que sostuvo
que los mensajes "no implican ningún tipo de abuso ni contacto
físico" y que "niego enfáticamente haber remitido mensaje alguno con
contenido o sentido sexual". Dijo que siempre mantuvo "un cordial
vínculo" con la alumna y que los contactos estaban "destinados a
acompañarla y levantarle el ánimo".
La Justicia no le creyó.
Además de la pena de prisión
condicional —que implica que no irá preso si cumple las reglas de conducta—, la
jueza Quintana impuso a Molinari una prohibición de acercamiento a la víctima y
a su familia, un tratamiento psicológico obligatorio y dos años de supervisión
por parte del Patronato de Liberados bonaerense.
"Si bien entendemos que la
pena impuesta no resulta suficiente frente a la magnitud del daño ocasionado,
estamos conformes con haber obtenido un fallo condenatorio que reconoce la
existencia del delito y la responsabilidad penal de Federico Molinari",
dijo García Márquez tras conocerse la sentencia. "Fueron años de espera y
un proceso muy difícil para la víctima y su familia. Esta sentencia representa
un acto de justicia, valida su palabra y envía un mensaje claro: el grooming
tiene consecuencias."
La letrada también apuntó contra
los organismos de control del deporte: "Este caso dejó al descubierto la
preocupante pasividad de los organismos de contralor de la gimnasia deportiva.
Cuando tomaron conocimiento de los hechos, la respuesta no estuvo a la altura
de la gravedad de la situación."
Molinari nació en Rosario en
1984, se formó en San Jorge (Santa Fe) y se radicó en Buenos Aires en 2002 para
entrenar en el CeNARD. Fue designado gimnasta de clase mundial por la
Federación Internacional de Gimnasia en 2010. En Londres 2012 compitió en anillas,
quedó octavo y se llevó un diploma olímpico. Ganó la medalla de bronce en los
Juegos Panamericanos de Lima 2019. Su nombre figura en el código de puntuación
de la FIG: el "Molinari" es un kip cristo a escuadra con piernas
plegadas.
Ahora ese mismo nombre aparece en una sentencia judicial por grooming.
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