Por Román Reynoso para Mundo Norte
La evolución de los precios en
América Latina durante la primera mitad de 2026 confirmó dos realidades
contrapuestas para la economía argentina: por un lado, una desaceleración
mensual sostenida de la inflación; por el otro, la permanencia de una brecha estructural
que sostiene al país en el podio regional.
Según las cifras difundidas por
los organismos oficiales de estadística de 19 naciones latinoamericanas, la
Argentina acumuló un alza del 16,80% entre enero y junio. El guarismo ubica al
país en el segundo lugar del ranking regional, únicamente por detrás de
Venezuela —que registró un 129,80%— y por encima de Cuba, que completó el podio
con un 12,24%.
La brecha con el resto del
continente
La distancia entre los primeros
puestos y la dinámica de la región resulta significativa. La gran mayoría de
los países latinoamericanos cerró los primeros seis meses del año con
variaciones acumuladas de un solo dígito:
- Bloque intermedio: Bolivia encabezó este
segmento con un 4,82%, seguida de cerca por Colombia (4,77%), Honduras
(3,80%), Perú (3,40%), Brasil (3,36%) y Uruguay (3,33%).
- Bloque de baja variación: En el tramo
inferior de la tabla se posicionaron Chile (2,80%), El Salvador (2,70%),
Nicaragua (2,17%), República Dominicana (2,02%) y Paraguay (1,90%).
- Estabilidad relativa: Los incrementos más
acotados del semestre corresponden a Guatemala (1,67%), México (1,50%),
Ecuador (1,39%), Panamá (1,10%) y Costa Rica, que anotó el registro más
bajo del continente con un 0,08%.
Al contrastar las series
oficiales, el acumulado argentino del primer semestre equivale a más de tres
veces la inflación de Bolivia y multiplica por cinco los registros de socios
comerciales clave como Brasil y Uruguay.
Avance mensual contra el peso
del acumulado
De acuerdo con los datos del
Indec, la dinámica mensual mostró un sendero de moderación. En junio, el Índice
de Precios al Consumidor (IPC) anotó un 1,9% —el nivel más bajo en diez meses—,
tras el 2,1% reportado en mayo, lo que situó la variación interanual en el
33,5%.
Si bien la trayectoria del IPC
señala una desaceleración progresiva en el frente interno, el arrastre de los
primeros meses impidió que esa baja se traduzca aún en un reordenamiento dentro
del mapa continental. El balance de la primera mitad del año expone que, al
margen de la tendencia a la baja mes a mes, la economía argentina continúa
operando en un escalón nominal sustancialmente superior al del promedio
regional.
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