Por Román Reynoso para Mundo
Norte
La reestructuración del Impuesto
a las Ganancias que analiza el Poder Ejecutivo plantea una redistribución
explícita del costo fiscal: la reducción de alícuotas para el sector
corporativo se compensará con un incremento directo en la recaudación proveniente
de los trabajadores en relación de dependencia y autónomos.
De acuerdo con un informe del
portal especializado iProfesional, el proyecto en estudio prevé reducir
las tasas societarias para llevar la alícuota máxima del sector empresarial a
un rango de entre el 25% y el 27%. Sin embargo, para neutralizar la pérdida de
ingresos del Fisco, el esquema contempla la incorporación de cerca de un millón
de nuevos contribuyentes al régimen de personas humanas y la eliminación o
restricción de deducciones personales.
El mecanismo de compensación
radica en recortar rubros descontables y en ajustar el mínimo no imponible con
criterios más restrictivos. Al achicar el abanico de gastos deduciables —como
cargas de familia, servicios médicos o alquileres—, la tasa efectiva sobre los
ingresos brutos aumenta, lo que absorbe una porción mayor del salario neto de
los trabajadores.
El proyecto evidencia una orientación clara en la política tributaria: aliviar la presión sobre las utilidades de las empresas e incentivar la inversión privada transfiriendo el peso de la recaudación hacia los ingresos fijos de la clase media.
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