Por Román Reynoso para Mundo
Norte
Un reciente relevamiento del
Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), basado en datos
oficiales del Ministerio de Economía de la Nación, encendió las luces de alerta
sobre el mapa fiscal del país. En el último año, el número de provincias con
déficit financiero saltó de 6 a 14, elevando el desequilibrio provincial
acumulado al -0,46% del PBI y dejando al sector público consolidado (Nación más
provincias) con un número en rojo de -0,36% del PBI, a pesar del superávit del
0,1% del PBI que sostiene la Nación.
La evolución reciente refleja la
volatilidad de los números subnacionales:
- 2023: 13 provincias deficitarias (-0,55% del
PBI acumulado).
- 2024: Reducción a 6 provincias deficitarias
(-0,29% del PBI), dinamizada por el efecto inflacionario inicial que licuó
el gasto público.
- 2025: Repunte a 14 provincias con déficit
financiero (-0,46% del PBI), ante la desaceleración de la inflación y la
posterior recuperación del gasto corriente.
El diagnóstico de IDESA señala
dos factores clave en la disparada de los gastos provinciales: el costo del
servicio de la deuda —presionado por la necesidad de financiamiento— y,
fundamentalmente, el déficit de las cajas previsionales no transferidas a la
Nación. En las provincias que conservan sus sistemas de jubilación para
empleados públicos, la previsión social absorbe más de una quinta parte del
presupuesto total.
Frente a proyectos como la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que busca prohibir la emisión monetaria para financiar cualquier nivel del Estado, IDESA advierte que la solidez macroeconómica requiere coordinación interjurisdiccional. El informe concluye que es imprescindible avanzar en un ordenamiento integral mediante un acuerdo tributario que elimine superposiciones, unifique tributos distorsivos (como la absorción de Ingresos Brutos por un IVA simplificado) y ordene los regímenes previsionales subnacionales.
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