Por Román Reynoso para Mundo
Norte
Los diagnósticos de sífilis en
Argentina marcaron un récord en los últimos cinco años con 55.183 casos
confirmados durante el último período anual, según datos oficiales del Boletín
Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud relevados por Infobae. La cifra
consolida un incremento del 71% en comparación con la mediana registrada entre
2020 y 2024, encendiendo las alarmas de los equipos de infectología de todo el
país.
Los factores detrás del
rebrote y el riesgo de reinfección
Especialistas de la Organización
Panamericana de la Salud (OPS) y de AHF Argentina señalan que la escalada
responde a una multiplicidad de factores: la alta tasa de contagio en las fases
iniciales, las barreras para el diagnóstico temprano y el abandono progresivo
de los métodos de barrera.
La doctora Vanesa Fridman, médica
de la División Infectología del Hospital de Clínicas de la Universidad de
Buenos Aires (UBA), advirtió sobre una falsa sensación de seguridad asociada a
herramientas farmacológicas preventivas: muchas personas confían exclusivamente
en terapias como la PrEP, que previene la transmisión del VIH pero no brinda
ninguna cobertura frente a la bacteria Treponema pallidum ni otras
infecciones de transmisión sexual.
A este escenario se suma el
fenómeno de las reinfecciones. Datos de AHF Argentina revelan que el 28% de los
nuevos diagnósticos en varones corresponde a personas que ya habían transitado
el cuadro con anterioridad. El doctor Miguel Pedrola, director científico de la
entidad para América Latina y el Caribe, remarcó que haber tenido sífilis no
genera inmunidad residual, por lo que la exposición sin preservativo reabre el
circuito de contagio.
Etapas clínicas y señales a
las que prestar atención
La sífilis presenta
manifestaciones clínicas diversas que suelen camuflarse o pasar inadvertidas:
- Etapa primaria: Se caracteriza por la
aparición del chancro, una úlcera indolora en la zona genital, anal o
bucal que surge entre los 9 y 90 días posteriores al contacto sexual. Al
no provocar dolor, suele no motivar la consulta médica inmediata.
- Etapa secundaria: Puede manifestarse semanas
después mediante erupciones cutáneas en el tronco, palmas de las manos y
plantas de los pies, sin picazón, acompañadas de fiebre o inflamación de
ganglios.
- Etapa latente y terciaria: Si no se
administra tratamiento, los síntomas visibles desaparecen, pero la
infección persiste. Aproximadamente el 25% de los pacientes no tratados
evoluciona con los años hacia formas terciarias, con compromiso
neurológico (neurosífilis), cardiovascular o daño irreversible en órganos
vitales.
Testeo oportuno y tratamiento
con penicilina
La detección temprana resulta
determinante para cortar la cadena de transmisión. El sistema de salud dispone
de pruebas de diagnóstico rápido (PDR), que entregan resultados en 15 minutos
mediante una punción digital sin requerir infraestructura de laboratorio
complejo, facilitando el cribado en centros de atención primaria y controles
obstétricos. Ante un resultado reactivo, se procede a la confirmación
serológica correspondiente.
El tratamiento estándar se basa
en la administración de penicilina inyectable en esquemas breves y de alta
eficacia, existiendo alternativas terapéuticas para pacientes alérgicos. Los
protocolos sanitarios subrayan dos requisitos fundamentales para evitar el
fracaso del tratamiento: completar la pauta indicada sin automedicarse y
garantizar el estudio y abordaje simultáneo de las parejas sexuales.
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