Por Román Reynoso para Mundo Norte
La parálisis de la obra pública y
el freno de la actividad privada dejaron una marca profunda en el mercado
laboral: desde noviembre de 2023, el sector de la construcción perdió 63.000
puestos de trabajo formales registrados, lo que explica casi la cuarta parte
del empleo privado destruido en el país. Frente a este cuadro y con el Gobierno
evaluando alternativas de fondeo, un análisis del Instituto para el Desarrollo
Social Argentino (IDESA) plantea una salida concreta: destinar apenas el 4% de
la cartera del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses a líneas
de créditos hipotecarios bancarios permitiría recuperar la totalidad de las
fuentes laborales perdidas en el rubro y traccionar unos 100.000 empleos
directos e indirectos.
Actualmente, el FGS administra una
cartera valuada en torno a los USD 75.000 millones. Cerca del 80% de esos
activos está colocado en títulos de la deuda pública y el tramo restante se
divide en instrumentos varios, principalmente participaciones accionarias en
empresas privadas. Históricamente, la rentabilidad de esta cartera previsional
fue baja y su administración estuvo cruzada por la discrecionalidad política,
el financiamiento directo al Tesoro y polémicas en la designación de directores
estatales, desvirtuando su rol de reaseguro previsional.
La ecuación del empleo y el efecto
multiplicador
El informe de IDESA toma como
referencia estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el
Caribe (CEPAL), las cuales indican que cada millón de dólares volcado a la
construcción residencial genera 23 puestos de trabajo directos anuales.
Bajo ese parámetro, la inyección
requerida para recomponer los 63.000 puestos perdidos en la construcción civil
asciende a unos USD 2.700 millones. Si a esa cifra se añade el derrame en ramas
asociadas —industria de insumos, corralones, transporte, comercio y servicios
profesionales, estimado por CEPAL en un 50% adicional—, la dinamización global
alcanzaría los 100.000 empleos formales. Esto neutralizaría de manera directa
el 40% de la caída total del empleo registrado acumulada en el último ciclo
económico.
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Indicador |
Dato / Proyección |
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Cartera total estimada del FGS |
USD 75.000 millones |
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Fondos necesarios para el plan |
USD 2.700 millones (aprox. 4% del
FGS) |
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Empleos directos en construcción
a recuperar |
63.000 puestos |
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Empleos indirectos proyectados
(industria y servicios) |
37.000 puestos |
|
Impacto total en el mercado de
trabajo formal |
100.000 puestos de trabajo |
Una respuesta al deterioro
habitacional
El retroceso en el acceso a la
vivienda propia en la Argentina lleva más de dos décadas de acumulación. La
ruptura de contratos tras la crisis de 2002 pulverizó el crédito de largo
plazo: mientras que en 2004 el 83% de las familias era propietaria del inmueble
donde residía y un 17% alquilaba, hoy los propietarios descendieron al 75% y
los inquilinos treparon al 25%.
El esquema propuesto no contempla
que la Anses otorgue préstamos de manera directa, sino que actúe como banca de
segundo piso fondeando a entidades bancarias públicas y privadas que ya cuentan
con la estructura de calificación y gestión de riesgo. Las líneas estarían
dirigidas a familias no propietarias, a plazos superiores a 20 años y con tasas
moderadas (en el orden de UVA + 5%), garantizando que la cuota inicial sea
equivalente al costo de un alquiler promedio.
Para el sistema previsional, el traspaso representaría una mejora en la calidad y rentabilidad de su activo respecto a los bonos soberanos ilíquidos. A la par, permitiría aprovechar la capacidad ociosa instalada de las empresas constructoras para generar una reactivación genuina de la actividad económica sin comprometer el equilibrio fiscal.
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