Por Román Reynoso para Mundo Norte
Un exhaustivo informe elaborado por investigadores de la Universidad Austral reveló la compleja trama cotidiana que enfrentan las familias al momento de criar a niños de 0 a 5 años en los centros urbanos. Lejos de las recetas ideales que circulan en plataformas digitales, el estudio expone una realidad marcada por la falta de redes de apoyo, la brecha socioeconómica y una creciente dependencia de los dispositivos electrónicos como recurso de emergencia para sostener la rutina diaria.
El relevamiento, enfocado en reconstruir las prácticas de cuidado a través de testimonios directos de madres, padres y cuidadores (con una abrumadora presencia femenina que roza el 90%), describe cómo el celular o la televisión dejaron de ser un mero entretenimiento para transformarse en un mecanismo de gestión del tiempo. Frente a la necesidad impostergable de trabajar, limpiar o atender demandas básicas sin ayuda externa, la pantalla opera como un pacificador obligado, aun cuando los propios adultos manifiestan culpa y conocen las advertencias pediátricas sobre la sobreexposición temprana.
La investigación profundiza en la brecha estructural que condiciona la crianza:
• Desigualdad en las redes de contención: mientras en los estratos medios las familias suelen articular apoyos entre abuelos, parejas y servicios remunerados, en los sectores más vulnerables casi la mitad de los hogares asume el cuidado en absoluta soledad.
• Absorción total del tiempo: la precariedad y la falta de servicios accesibles anulan el margen para el desarrollo laboral o personal de quien ejerce el rol principal de cuidador.
• Presión digital y culpa: la proliferación de discursos expertos en redes sociales impone estándares inalcanzables que profundizan la autoexigencia y el desgaste anímico.
El documento concluye con un llamado de atención a la agenda pública: resulta urgente pasar de las recomendaciones abstractas a políticas concretas —como juegotecas supervisadas, espacios de cuidado en centros de salud y esquemas reales de conciliación laboral— bajo la premisa de que para garantizar el bienestar de la infancia es indispensable cuidar primero a quienes cuidan.
Fuente: Informe de investigación sobre prácticas de cuidado y crianza en primera infancia, Universidad Austral.
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