Por Román Reynoso para Mundo Norte
El camino hacia la transformación personal rara vez sigue una línea recta. Lucía Peloso, vecina de Boulogne y madre de tres hijos, transitaba una vida común con intentos académicos que no prosperaron —como la carrera docente— y diagnósticos médicos complejos que cambiaron drásticamente su rutina: hipotiroidismo tras el nacimiento de su primera hija y celiaquía severa luego del tercero.
Lejos de resignarse, canalizó la adversidad a través
del entrenamiento físico, convirtiendo una crisis personal en un proyecto
comunitario que hoy transforma la calidad de vida de decenas de personas en la
zona norte del conurbano bonaerense.
Lo que comenzó como una necesidad doméstica tomó forma definitiva durante el confinamiento por la pandemia. Ante la imposibilidad de concurrir a centros tradicionales, su marido, de oficio herrero, comenzó a fabricar artesanalmente la maquinaria de musculación para instalar un espacio de entrenamiento en el garage de su vivienda.
Tras diplomarse como entrenadora
personalizada, Peloso abrió las puertas de su casa para brindar clases
individuales bajo estrictos protocolos sanitarios. La demanda espontánea, impulsada
por la recomendación directa entre vecinos, consolidó el nacimiento de @lugymfit
El diferencial de la propuesta radicó en la contención técnica y emocional. Frente a la despersonalización habitual de las grandes cadenas de gimnasios —donde los usuarios novatos suelen quedar librados a su suerte o marginados por estándares estéticos intimidantes—, Peloso estructuró un método basado en la corrección postural minuciosa y el acompañamiento humano.
En ese garage adaptado, el ejercicio físico opera como una herramienta
de descarga anímica donde convergen desde adultos mayores hasta jóvenes en
rehabilitación motriz.
El compromiso con la disciplina derivó en un desafío mayor:
la inserción en el fisicoculturismo competitivo de alta exigencia. Guiada por
su entrenadora Stefy, Peloso concretó su debut oficial el año pasado dentro de
la categoría Wellness, división que evalúa de forma prioritaria el desarrollo y
la simetría del tren inferior. El proceso demandó un esquema estricto de seis
ingestas diarias pesadas al gramo —adaptadas a su condición celíaca— y un
cronograma inflexible de hidratación y descanso, demostrando que la alta
competencia es compatible con las responsabilidades familiares y laborales.
Actualmente, Peloso combina la preparación para sus compromisos competitivos del próximo año con el dictado de clases presenciales en su sede de Boulogne y asesorías personalizadas a distancia a través de la cuenta @lugymfit, consolidando una propuesta deportiva que trasciende el plano estético para priorizar la salud integral, la constancia y la reconstrucción de la autoestima.
Instagram: @mundonorte





