Por Román Reynoso para Mundo
Norte
La ingeniería electoral hacia el
tablero nacional vuelve a poner sobre la mesa la construcción de una
alternativa de centro. El diputado nacional y extitular de la Cámara baja,
Emilio Monzó, intensificó las gestiones territoriales y políticas para articular
un espacio competitivo que capture al electorado descontento tanto con el
oficialismo de La Libertad Avanza como con el kirchnerismo. En ese esquema, el
nombre de Jorge Brito, banquero y expresidente de River Plate, vuelve a ganar
volumen como una pieza central para disputar poder institucional.
Monzó parte de un diagnóstico
cuantitativo: estima que cerca de la mitad del electorado rechaza los extremos
de la polarización y demanda una salida de gobernabilidad sustentada en el
equilibrio fiscal con sensibilidad social. Acompañado por dirigentes de perfil
técnico y legislativo como Diego Bossio y Nicolás Massot, el armado busca
integrar a sectores del peronismo no alineado con la conducción vertical de
Cristina Fernández de Kirchner, expresiones del radicalismo dialoguista y
ex armadores desencantados del oficialismo nacional.
El diseño táctico no descarta
dirimir liderazgos en una primaria abierta. Monzó mantiene interlocución con
distintos gobernadores y no desecha la hipótesis de confluir en una gran PASO
que sume volumen federal. Brito, por su parte, cultiva un perfil que combina
gravitación en el sistema financiero, vínculos transversales con el mundo
empresarial y político, y un alto nivel de conocimiento derivado de su gestión
en el ámbito deportivo.
El desafío de este espacio radica
en superar los antecedentes históricos del centro político en Argentina, donde
los intentos de estructurar una tercera vía tendieron a erosionarse frente a la
radicalización del debate público. Monzó apuesta a que el desgaste del actual
esquema económico y la fatiga social frente a las confrontaciones habiliten el
margen de maniobra necesario para consolidar una opción de recambio.
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