Por Román Reynoso para Mundo Norte
La histórica planta avícola bajó las persianas "hasta nuevo aviso". Máquinas concesionadas en retirada, oficinas vacías y sueldos impagos configuran un escenario de terror para una comunidad que depende, casi en exclusiva, de esta industria.
La noticia cayó con el peso del plomo sobre Capitán Sarmiento. Granja Tres Arroyos, el corazón productivo que alguna vez albergó a 1.300 operarios, anunció la suspensión total de sus actividades en la localidad bonaerense. La medida, comunicada bajo la gélida fórmula de "hasta nuevo aviso", arrastra a 900 familias a la incertidumbre y expone las fisuras de un modelo económico que parece haberle soltado la mano al entramado industrial del interior.
El conflicto no es un rayo en cielo sereno. La empresa arrastraba un Procedimiento Preventivo de Crisis desde finales de 2024, implementando retiros voluntarios y pagos fraccionados que, según denuncian los trabajadores, dejaron de cumplirse. "Hace más de un mes que no vengo durmiendo", confesó un operario a la televisión. El testimonio es apenas la punta del iceberg de un drama social que incluye deudas familiares inasumibles, problemas de salud mental e incluso casos de accidentes cerebrovasculares entre la plantilla.
El cierre de la planta de Capitán Sarmiento no es un hecho aislado. La onda expansiva de la crisis avícola ya golpeó con fuerza en otras latitudes. Días atrás, la compañía despidió a más de 100 operarios en su planta de Concepción del Uruguay, Entre Ríos (donde ya había desvinculado a 270 trabajadores la semana anterior), y prepara otros 50 despidos en Pilar, tras un mes de suspensiones.
La situación en Capitán Sarmiento roza el punto de no retorno. El rumor, cada vez más fuerte, del retiro de maquinarias y el vaciamiento de las oficinas directivas encendió todas las alarmas. Los trabajadores, acorralados por la falta de respuestas, intentaron encontrar contención en el municipio, pero la intendencia parece observar el naufragio desde la costa.
El silencio oficial contrasta con la desesperación de quienes vieron crecer la fábrica y hoy asisten a su desmantelamiento. La paralización de Granja Tres Arroyos no solo significa la pérdida de cientos de puestos de trabajo; es un golpe al mentón a la economía de una región que dependía de este gigante para respirar.
Claves del conflicto en Granja Tres Arroyos:
• Suspensión total: La planta de Capitán Sarmiento paralizó sus actividades "hasta nuevo aviso".
• Impacto laboral: Cerca de 900 trabajadores quedaron en la calle, sin certezas sobre su futuro.
• Deuda y crisis: La empresa arrastra deudas salariales y opera bajo un Procedimiento Preventivo de Crisis desde 2024.
• Efecto dominó: Se suman despidos masivos en Concepción del Uruguay y recortes inminentes en Pilar.
• Impacto social: Trabajadores denuncian graves problemas de salud, estrés extremo y endeudamiento familiar.
