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08/10/26

Cáncer de mama: un estudio argentino descubrió secuelas en las arterias hasta cinco años después del alta

Por Román Reynoso para Mundo Norte

Una investigación liderada por científicos de la Universidad Austral, el Hospital Universitario Austral y el CONICET determinó que las mujeres que atravesaron y superaron un cáncer de mama presentan una rigidez arterial significativamente mayor que aquellas que nunca tuvieron la enfermedad. La alteración persiste al menos un lustro después de concluido el tratamiento oncológico, un factor que eleva el riesgo de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares (ACV) y que obliga a reformular los protocolos de seguimiento clínico preventivo.



El trabajo, publicado en la revista internacional Cardio-Oncology, analizó a más de 2.300 mujeres de entre 35 y 65 años sin antecedentes de patologías cardíacas. Para aislar de forma precisa el impacto del tumor y sus terapias, los investigadores recurrieron a un emparejamiento estadístico por puntaje de propensión (propensity score matching). Este método contrastó a pacientes oncológicas curadas con pares casi idénticas en edad, peso, presión arterial, niveles de colesterol, glucemia, tabaquismo y sedentarismo.

Aun compartiendo los mismos factores de riesgo convencionales, la velocidad de la onda de pulso —estudio no invasivo que mide la elasticidad de los vasos sanguíneos— arrojó un envejecimiento vascular acelerado en el grupo de sobrevivientes. Cuando las arterias pierden elasticidad, el corazón debe imprimir mayor presión en cada bombeo, lo que desgasta prematuramente el endotelio y el músculo cardíaco.

El origen de este deterioro responde a un mecanismo multifactorial:

  • La toxicidad residual sobre el endotelio provocada por determinados esquemas de quimioterapia.
  • Procesos de inflamación sistémica de bajo grado que persisten activos tiempo después de la remisión tumoral.
  • Cambios metabólicos y celulares que alteran la respuesta vasomotora y aceleran la degradación de la elastina en las paredes arteriales.

El equipo multidisciplinario estuvo encabezado por los especialistas Renzo Melchiori, Manglio Miguel Rizzo, Noelia Brenzoni, Héctor González Alemán, Pamela Alarcón, Guido García, Alejandro Hita y Sergio González, pertenecientes a las áreas de Cardio-Oncología, Cardiometabolismo y Oncología Clínica del Hospital Austral junto al Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional (IIMT CONICET-UA).

Los autores remarcaron que este grupo suele quedar desatendido en las tablas tradicionales de riesgo cardiovascular, donde únicamente se computan indicadores clásicos. La incorporación de la medición de rigidez arterial mediante métodos simples y no invasivos permitiría aplicar intervenciones terapéuticas tempranas —reajuste de medicación, actividad física dirigida y pautas nutricionales específicas— antes de la aparición de cualquier síntoma coronario o vascular. 


Roman Reynoso 2026

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