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06/10/26

Desempleo en alza: la fractura silenciosa que atraviesa a la Argentina de 2026

Por Román Reynoso Análisis Editorial

La Argentina de 2026 no está partida solo por sus ciclos productivos: está partida por su mercado laboral. Y esa fractura, que se extiende como una grieta silenciosa entre regiones, se vuelve cada vez más evidente en los datos más recientes de la Universidad Austral.



Mientras los indicadores nacionales parecen sugerir estabilidad —“la tasa de empleo se ubicó en 45,0% y la de desempleo en 7,9%, prácticamente sin cambios”, señala el informe— la realidad territorial muestra otra historia: una historia de retrocesos, tensiones y desigualdades que se profundizan.

El centro del país: cuando la economía se desacelera, el desempleo golpea primero

La Región Centro, históricamente el corazón productivo del país, atraviesa su peor momento laboral en años. El desempleo trepó a 10,0%, la cifra más alta entre todas las regiones. Pero el dato más alarmante no es el número: es la velocidad del deterioro.

Gran Rosario se convirtió en el epicentro de la crisis. Su desempleo escaló a 11,5%, tras un salto de 3,8 puntos porcentuales en apenas un año. El informe lo describe con claridad: “Gran Rosario es el caso más notorio: su desempleo pasó a 11,5% y se convirtió en el más alto de los 31 aglomerados urbanos”.

Gran Córdoba (10,5%) y Gran Santa Fe (8,6%) acompañan la tendencia. La región que debería estar liderando la recuperación es, paradójicamente, la que más empleo pierde.

La actividad económica, aunque muestra un leve crecimiento acumulado (1,5%), no logra sostener puestos de trabajo. Las variaciones mensuales del ILCE —entre 0,02% y 0,05%— revelan una región que apenas respira.

El Sur: pleno empleo en la Argentina que sí crece

En contraste brutal, la Región Sur vive otra realidad. El desempleo cayó a 2,5%, el nivel más bajo del país. Neuquén-Plottier, impulsada por la expansión hidrocarburífera, registró un salto de 3,8 p.p. en su tasa de empleo.

La actividad económica crece 2,1% en el año y su tendencia mensual se mantiene firme, entre 0,53% y 0,63%. Es la única región donde la economía y el empleo avanzan al mismo ritmo.

La Argentina energética funciona como un país aparte: pleno empleo, consumo en alza, recaudación robusta. Una isla de dinamismo en un mapa que muestra más sombras que luces.

La Región Andina: estabilidad que esconde precariedad

La Región Andina parece estable en la superficie: el desempleo apenas varía (5,7%). Pero la subocupación —la otra cara del problema— se dispara a 13,5%, la más alta del país.

El informe advierte que “la subocupación aumentó casi un punto porcentual y se ubicó en 13,5%”. Es el síntoma de una región donde el empleo existe, pero no alcanza: trabajos de pocas horas, ingresos insuficientes, ocupaciones informales que sostienen economías familiares al borde.

La actividad económica retrocede 2,4% en el año. La minería, motor histórico, no logra compensar la desaceleración general.

Un país que crece sin crear empleo

El EMAE nacional muestra una expansión de 1,5%, pero la tendencia revela una moderación clara: “la tendencia se ubicó 1,4% por encima de diciembre de 2025, lo que sugiere una moderación del ritmo de crecimiento”.

La economía crece, sí. Pero crece sin generar empleo en vastas zonas del país. Y cuando el crecimiento no derrama, el desempleo se convierte en el indicador más honesto de la realidad.

El desempleo como termómetro social

La Argentina de 2026 no enfrenta una crisis homogénea. En algunos lugares, el empleo se expande con fuerza; en otros, se derrumba. Pero el dato que debería encender todas las alarmas es este: las regiones más pobladas y productivas son las que más empleo pierden.

El desempleo ya no es solo un indicador económico: es un termómetro social. Y hoy marca fiebre en el centro del país.

La pregunta que queda flotando es inevitable: ¿Puede una economía sostener su recuperación si deja atrás a millones de trabajadores? 


Roman Reynoso 2026

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