Por Román Reynoso para Mundo
Norte
El calendario político argentino
reserva para el 12 de octubre un significado que trasciende los feriados
oficiales: es la fecha fetiche de la Unión Cívica Radical. Durante décadas, la
tradición republicana fijó ese día para el traspaso de mando presidencial,
convirtiéndolo en el punto de partida de cuatro gestiones que marcaron el rumbo
institucional del siglo XX bajo el signo de la boina blanca.
El hito fundacional ocurrió el 12
de octubre de 1916. Con la consagración de Hipólito Yrigoyen, la Ley Sáenz Peña
debutó en el poder ejecutivo nacional, quebrando la hegemonía del régimen
conservador. Aquel mediodía, una multitud desenganchó los caballos del carruaje
presidencial para arrastrarlo a pulso por Avenida de Mayo hasta la Casa Rosada,
inaugurando el primer gobierno electo mediante el sufragio universal, secreto y
obligatorio en la historia argentina.
Seis años después, el 12 de
octubre de 1922, la banda presidencial pasó a manos de Marcelo Torcuato de
Alvear. Su gestión combinó estabilidad macroeconómica, impulso cultural y el
afianzamiento de la empresa estatal YPF bajo la dirección del general Enrique
Mosconi, aunque también cristalizó las tensiones internas entre personalistas y
antipersonalistas que fracturarían al radicalismo.
La fecha volvió a cobrar
protagonismo en 1928, cuando Yrigoyen asumió su segundo mandato. El líder del
radicalismo no logró completar ese período: la crisis global de 1929 y el
deterioro institucional desembocaron en el golpe militar del 6 de septiembre de
1930, que inauguró la era de interrupciones al orden democrático.
El último capítulo de esta saga
tuvo lugar el 12 de octubre de 1963. Con el peronismo proscripto y un cuadro
institucional bajo constante tutela militar, asumió Arturo Umberto Illia. Su
gobierno defendió la soberanía económica con la anulación de los contratos
petroleros concedidos a firmas extranjeras, promulgó la Ley de Medicamentos y
destinó presupuestos récord a la educación pública, hasta que el golpe
cívico-militar de Juan Carlos Onganía interrumpió su mandato en junio de 1966.
Más que una simple coincidencia
de protocolo institucional, el 12 de octubre condensa los mayores triunfos
electorales de la UCR y, al mismo tiempo, los dilemas de gobernabilidad frente
a los poderes fácticos que definieron a la Argentina del siglo pasado.
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