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29/10/26

Santino Lucoratolo, la promesa del triatlón argentino: entre el salto a Europa y la odisea de competir sin apoyo estatal



Por Román Reynoso para Mundo Norte

El alto rendimiento en disciplinas combinadas no perdona improvisaciones ni concesiones. Con apenas días de diferencia respecto de su consagración en los Juegos Bonaerenses de Mar del Plata, Santino Lucoratolo visitó los estudios de Radio Simphony 91.3 para dialogar en Mundo Norte Magazine junto a Román Reynoso y Ariadna Páez Morelli. Acompañado por su madre, Flor Lucoratolo —pieza logística central en su estructura deportiva—, el triatleta internacional analizó su presente técnico, el horizonte inminente de radicarse en el exterior y las fricciones estructurales que atraviesa el deporte federado en el país.



La anatomía de la rutina y el umbral de los 55 minutos

El triatlón de elite exige una convivencia diaria con cargas horarias que equiparan a una jornada laboral completa. Tras haber sorteado recientemente un accidente en pelotón durante un entrenamiento en pista y atravesar ajustes físicos, Lucoratolo detalló una rutina estructurada al milímetro: cursada escolar por la mañana, descanso pautado al mediodía y bloques vespertinos de dos horas de natación en pileta con grupos de mayor roce competitivo, complementados con rodillo, pista de atletismo, gimnasio y abordaje psicológico deportivo.



Ese volumen de trabajo apunta a una marca cuantitativa concreta en distancia sprint: perforar la barrera de los 56 minutos. "Hoy los chicos que dominan la elite internacional están clavando entre 54 y 55 minutos la carrera. En un día óptimo puedo registrar 56 minutos, lo cual es muy competitivo para mi categoría, pero para acortar esa brecha final el trabajo que queda por delante es monumental", explicó Santino.



La natación, habitualmente el segmento donde se configuran los cortes tácticos de las competencias, demandó un cambio reciente de grupo de entrenamiento para elevar el nivel de exigencia en aguas cerradas, buscando salir mejor posicionado hacia la primera transición (T1).

Radiografía del desarraigo: el proyecto internacional

Con la culminación de sus estudios secundarios como condición inminente, el atleta proyecta dar el salto competitivo fuera de la Argentina. Si bien se evalúan plazas regionales como Chile, Ecuador, Paraguay, Brasil o los centros de entrenamiento en Guadalajara (México), el objetivo prioritario apunta al continente europeo, con España e Italia como principales referencias.



Allí radica un modelo ya transitado por triatletas nacionales como Tadeo Barrufato o Ignacio Braga, quienes alternan temporadas entre el circuito europeo y Sudamérica para someterse a regímenes de hasta siete horas de entrenamiento diario.

Flor Lucoratolo sintetizó la complejidad familiar detrás de este paso:

"Mentalizarse él y mentalizarme yo también. Cuesta mucho. Siempre estuve a su lado desde que arrancó, pero si llegamos hasta este nivel, estoy dispuesta a hacer el esfuerzo. Ya viene viajando solo y aprendiendo a manejarse en los aeropuertos; soltarlo fue parte de esa adaptación necesaria".



El aprendizaje de la autonomía cotidiana —desde la preparación nutricional personal hasta el manejo de la logística de carrera— forma parte de una preparación psicológica integral supervisada por profesionales del área, indispensable para mitigar el impacto del aislamiento cultural en el extranjero.



La soledad del alto rendimiento y la falta de políticas de Estado

Detrás de las consagraciones en certámenes sudamericanos y de las remontadas en postas internacionales como la obtenida en Panamá, la realidad presupuestaria expone las carencias crónicas del deporte amateur y de mediano rendimiento en la Argentina.



El triatlón exige la reposición constante de material dolarizado: cuadros de bicicleta de crono y ruta, cubiertas de alta gama, trajes de neopreno homologados, zapatillas con kilometraje estrictamente limitado y traslados aéreos que conllevan el riesgo permanente del extravío o rotura de equipamiento crítico. Lejos de contar con becas suficientes o cobertura federativa integral, el sostén descansa en las arcas familiares y en aportes de empresas privadas locales, como Transporte Lucoratolo.



La frustración por la exclusión del triatlón en las últimas delegaciones olímpicas juveniles y la ausencia de presupuesto estatal para giras internacionales volvieron a ponerse sobre la mesa durante la emisión. Frente a una dirigencia deportiva nacional que suele priorizar la exposición mediática posterior al podio por sobre el financiamiento basal de los procesos formativos, Lucoratolo mantiene el foco en el circuito competitivo continental inmediato antes de sellar su desembarco en los centros de alto rendimiento de Europa.



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Roman Reynoso 2026

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