Por Román Reynoso para Mundo
Norte
El alto rendimiento en
disciplinas combinadas no perdona improvisaciones ni concesiones. Con apenas días de diferencia respecto de su consagración en los Juegos Bonaerenses de
Mar del Plata, Santino Lucoratolo visitó los estudios de Radio Simphony 91.3
para dialogar en Mundo Norte Magazine junto a Román Reynoso y Ariadna
Páez Morelli. Acompañado por su madre, Flor Lucoratolo —pieza logística central
en su estructura deportiva—, el triatleta internacional analizó su presente
técnico, el horizonte inminente de radicarse en el exterior y las fricciones
estructurales que atraviesa el deporte federado en el país.
La anatomía de la rutina y el
umbral de los 55 minutos
El triatlón de elite exige una
convivencia diaria con cargas horarias que equiparan a una jornada laboral
completa. Tras haber sorteado recientemente un accidente en pelotón durante un
entrenamiento en pista y atravesar ajustes físicos, Lucoratolo detalló una
rutina estructurada al milímetro: cursada escolar por la mañana, descanso
pautado al mediodía y bloques vespertinos de dos horas de natación en pileta
con grupos de mayor roce competitivo, complementados con rodillo, pista de
atletismo, gimnasio y abordaje psicológico deportivo.
Ese volumen de trabajo apunta a
una marca cuantitativa concreta en distancia sprint: perforar la barrera de los
56 minutos. "Hoy los chicos que dominan la elite internacional están
clavando entre 54 y 55 minutos la carrera. En un día óptimo puedo registrar 56
minutos, lo cual es muy competitivo para mi categoría, pero para acortar esa
brecha final el trabajo que queda por delante es monumental", explicó
Santino.
La natación, habitualmente el
segmento donde se configuran los cortes tácticos de las competencias, demandó
un cambio reciente de grupo de entrenamiento para elevar el nivel de exigencia
en aguas cerradas, buscando salir mejor posicionado hacia la primera transición
(T1).
Radiografía del desarraigo: el
proyecto internacional
Con la culminación de sus
estudios secundarios como condición inminente, el atleta proyecta dar el salto
competitivo fuera de la Argentina. Si bien se evalúan plazas regionales como
Chile, Ecuador, Paraguay, Brasil o los centros de entrenamiento en Guadalajara (México),
el objetivo prioritario apunta al continente europeo, con España e Italia como
principales referencias.
Allí radica un modelo ya
transitado por triatletas nacionales como Tadeo Barrufato o Ignacio Braga,
quienes alternan temporadas entre el circuito europeo y Sudamérica para
someterse a regímenes de hasta siete horas de entrenamiento diario.
Flor Lucoratolo sintetizó la
complejidad familiar detrás de este paso:
"Mentalizarse él y
mentalizarme yo también. Cuesta mucho. Siempre estuve a su lado desde que
arrancó, pero si llegamos hasta este nivel, estoy dispuesta a hacer el
esfuerzo. Ya viene viajando solo y aprendiendo a manejarse en los aeropuertos;
soltarlo fue parte de esa adaptación necesaria".
El aprendizaje de la autonomía
cotidiana —desde la preparación nutricional personal hasta el manejo de la
logística de carrera— forma parte de una preparación psicológica integral
supervisada por profesionales del área, indispensable para mitigar el impacto
del aislamiento cultural en el extranjero.
La soledad del alto
rendimiento y la falta de políticas de Estado
Detrás de las consagraciones en
certámenes sudamericanos y de las remontadas en postas internacionales como la
obtenida en Panamá, la realidad presupuestaria expone las carencias crónicas
del deporte amateur y de mediano rendimiento en la Argentina.
El triatlón exige la reposición
constante de material dolarizado: cuadros de bicicleta de crono y ruta,
cubiertas de alta gama, trajes de neopreno homologados, zapatillas con
kilometraje estrictamente limitado y traslados aéreos que conllevan el riesgo permanente
del extravío o rotura de equipamiento crítico. Lejos de contar con becas
suficientes o cobertura federativa integral, el sostén descansa en las arcas
familiares y en aportes de empresas privadas locales, como Transporte
Lucoratolo.
La frustración por la exclusión
del triatlón en las últimas delegaciones olímpicas juveniles y la ausencia de
presupuesto estatal para giras internacionales volvieron a ponerse sobre la
mesa durante la emisión. Frente a una dirigencia deportiva nacional que suele
priorizar la exposición mediática posterior al podio por sobre el
financiamiento basal de los procesos formativos, Lucoratolo mantiene el foco en
el circuito competitivo continental inmediato antes de sellar su desembarco en
los centros de alto rendimiento de Europa.
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