Por Román Reynoso para Mundo
Norte
Sobrevivir a más de un siglo de
tempestades económicas en la Argentina no es casualidad; es una mezcla de
obstinación productiva, muñeca financiera y memoria colectiva. Fábrica
Paulista, la firma nacida en 1902 y responsable del clásico Biznikke Nevado, se
encamina a celebrar sus 125 años con su planta instalada en Villa Lynch,
partido de General San Martín.
En los estudios de Radio Simphony
91.3, durante la emisión de Mundo Norte Magazine, su director, Fermín
Frontini, desgranó el presente y la historia de una marca arraigada en el
paladar popular, en un mano a mano donde la coyuntura industrial y el consumo
real marcaron el pulso del diálogo.
El origen de la empresa guarda
ribetes novelescos vinculados a la historia grande de la región: la familia
fundadora, Álvarez de Lima, llegó a Buenos Aires desde San Pablo a principios
del siglo XX con tradición cafetera y documentos que atestiguan el vínculo de
sus antepasados con el general José de San Martín durante la gesta libertadora.
Tras popularizar el café tostado
a la vista en las primeras décadas, la compañía incorporó el cacao brasileño
hacia 1920. Cuatro décadas más tarde, en 1960, nació la línea bautizada en
honor a Niké —la diosa griega de la victoria—, de donde emergió el Biznikke,
una combinación calibrada de bizcocho crocante y capas de chocolate blanco y
con leche que quebró la monotonía del kiosco argentino.
En los años ochenta, la fábrica
pasó a manos de la familia Magliola. Tras la repentina muerte del comprador
original, sus hijos asumieron la conducción con apenas 20 y 22 años en plena
transición democrática.
Hoy, con Frontini al frente de la
gestión operativa tras formarse en economía y sumar experiencia profesional en
el exterior, la firma procesa una nueva etapa de recambio generacional sin
abandonar el método artesanal: el templado, la cristalización y el corte siguen
dependiendo del ojo clínico de operarios con más de cuatro décadas en las
líneas de montaje.
El escenario macroeconómico
actual, sin embargo, impone límites severos. Frente al desplome del poder
adquisitivo y el incremento sostenido de costos fijos —tarifas energéticas,
insumos y logística—, la empresa tomó una determinación comercial que resume el
dilema pyme: recortar márgenes de ganancia para sostener el volumen. Con un
esquema cambiario que abarata el ingreso de productos terminados desde Brasil y
tasas de interés que impiden el financiamiento productivo para tecnificarse, el
traslado a precios dejó de ser una opción viable si se quiere retener al
consumidor de a pie.
Para la inminente temporada de
fiestas, la lista de precios de sus tradicionales turrones y garrapiñadas
subirá apenas entre un 5% y un 10%, absorbiendo el resto del impacto
inflacionario.
Durante la charla, en la que
también participó el consultor en comunicación Ezequiel Asquinasi, Frontini
cuestionó la aplicación práctica de la Ley de Etiquetado Frontal. Desde la
óptica del fabricante, la normativa impone criterios desproporcionados que
penalizan por igual al producto genuino y a los ultraprocesados, forzando a
retirar emblemas gráficos históricos como el clásico esquiador de Biznikke
mientras otras corporaciones eluden restricciones de comercialización infantil
mediante vacíos legales.
Para la firma, la salida no pasa
por reemplazar azúcar con fórmulas químicas artificiales para esquivar sellos
negros, sino por consolidar formulaciones nobles.
La agenda inmediata de Paulista
apunta a la diversificación: el lanzamiento del Biznikke Taza semiamargo con
40% de cacao, el desarrollo de variedades con mayor tenor amargo y la
proyección de huevos de Pascua con textura crocante elaborados íntegramente en
chocolate, sin azúcar glasé. Mientras se debate la posibilidad técnica de
desembarcar en el concurrido segmento de los alfajores, la planta mantiene
abierto su local de venta directa al público en Rosales 4141, Villa Lynch,
acercando precios de fábrica a los vecinos de la zona norte.
Una trinchera de industria
nacional que, entre hiperinflaciones, planes de convertibilidad y crisis de
demanda, demuestra que la fidelidad de una golosina de guardapolvo sigue
pesando más que cualquier vaivén coyuntural.
¿Y vos amigo lector, ya te
reencontraste con el inigualable sabor del Biznikke Nevado?
Instagram: @mundonorte









