Por Román Reynoso para Mundo
Norte
En una medida que busca
sacudir el mercado tecnológico y que ya genera fuertes repercusiones en la
industria nacional, el Gobierno anunció la eliminación total de los aranceles
para la importación de teléfonos celulares. La disposición, que entrará en vigencia
este jueves 15 de enero, completa el esquema de reducción impositiva trazado en
el decreto 333 de mayo de 2025 y promete, según fuentes oficiales, una
reducción de hasta el 30% en los precios al consumidor final.
El anuncio fue ratificado por
el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien a través de sus redes sociales
celebró la medida con su habitual estilo: "A partir de mañana, los
aranceles de importación de celulares pasarán a ser del 0%. Menos impuestos, más
competencia y mejores precios para todos. Dios bendiga a la República
Argentina". La estrategia de la administración libertaria apunta a
equiparar la cancha entre los productos ensamblados en el país y los
provenientes del exterior, bajo la premisa de que una mayor competencia
dinamizará el consumo.
Sin embargo, el optimismo
oficial choca con la cautela de los analistas del mercado y la preocupación de
los sectores productivos. Expertos del sector advierten que la baja de precios
no será inmediata ni lineal. A pesar del arancel cero, sobre los dispositivos
importados aún pesan otras cargas tributarias significativas, como el Impuesto
al Valor Agregado (IVA) y un 9,5% de impuestos internos, componentes que ponen
un piso rígido al valor final en góndola.
Alerta en Tierra del Fuego
La contracara de la medida se
vive con tensión en el sur del país. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM),
seccional Río Grande, manifestó su "profunda preocupación" ante lo
que consideran un golpe directo al corazón de la industria fueguina. "Bajar
los aranceles a cero va en contra de la producción nacional y agrava una
situación que ya es compleja", señalaron desde el gremio, alertando sobre
el riesgo inminente para miles de puestos de trabajo en las plantas de
ensamblaje que, hasta ahora, gozaban de una protección arancelaria clave para
su subsistencia.
El escenario plantea un nuevo capítulo en la disputa entre el modelo de apertura comercial irrestricta y la protección de la industria local. Mientras el consumidor aguarda para ver si la promesa de "celulares más baratos" se materializa en las vidrieras, Tierra del Fuego se prepara para resistir el impacto de una política que cambia las reglas de juego de las últimas décadas.
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