Por Román Reynoso para Mundo
Norte
La multinacional de alimentos
decidió cerrar su histórica planta en Vicente López dejando a un centenar de
familias en la incertidumbre. Mientras la empresa concentra su operación en Mar
del Plata, el gremio de la Alimentación denuncia que la medida es consecuencia
directa de la apertura de importaciones y la política económica de Javier
Milei.
El arranque de 2026 trae
noticias amargas para la industria de la Zona Norte. La firma Lamb Weston,
gigante global en la producción de papas fritas congeladas, confirmó el cierre
definitivo de su planta ubicada en Munro, una decisión que deja en la
calle a 100 trabajadores y enciende, una vez más, las alarmas sobre la
desindustrialización en el conurbano bonaerense.
Si bien la compañía deslizó
argumentos vinculados a trabas municipales y conflictos con vecinos para
justificar su retirada de Vicente López —con la intención de concentrar su
producción en la planta que poseen en el Parque Industrial de Mar del Plata—, desde
el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA)
rechazaron de plano estas explicaciones y apuntaron directamente a la Casa
Rosada.
En un durísimo comunicado
difundido en las últimas horas, Sergio Escalante, Secretario General del
STIA, no anduvo con vueltas: calificó la situación como una "cruda
consecuencia" de lo que denominó el "modelo industricida de
Milei y Caputo". Para el dirigente gremial, las razones de fondo no
son operativas ni vecinales, sino macroeconómicas: "La apertura
indiscriminada a las importaciones destruye nuestra producción nacional",
sentenció, sumando a la lista de causas la "desprotección total hacia
los trabajadores" y la "corrupción".
Un escenario de tensión y
conflicto
El cierre de la planta de
Munro no es un hecho aislado, sino que se inscribe en una saga de persianas
bajas que viene golpeando al cordón industrial bonaerense. La ecuación que
denuncia el gremio es letal: caída del consumo interno combinada con ingreso de
productos extranjeros, un combo que, según Escalante, deja a "empresas
cerrando las puertas y familias en la incertidumbre".
La respuesta sindical promete
ser contundente. Desde el STIA ya adelantaron que van a "defender cada
puesto de trabajo con todas sus fuerzas". La primera batalla formal
tendrá lugar el próximo miércoles 14 de enero, fecha fijada para una
audiencia clave en el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, en
La Plata. Allí, el sindicato exigirá una solución que garantice la continuidad
laboral de los afectados.
"La salida es una sola:
organización, unidad y solidaridad", arengó Escalante,
anticipando un escenario de movilización si no hay respuestas favorables. La
advertencia es clara: el gremio no está dispuesto a aceptar los despidos sin
pelear y se prepara para enfrentar a un Gobierno al que acusan de traer "sólo
despidos y desprotección".
Por ahora, en Munro reina la
angustia. Cien familias esperan respuestas mientras la política económica
nacional y las estrategias de una multinacional chocan de frente, con los
trabajadores, como siempre, en la primera línea de fuego.
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