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02/02/26

El laberinto fiscal argentino: por qué el federalismo hoy castiga a la producción nacional

Por Román Reynoso para Mundo Norte

La competitividad de la economía argentina no se encuentra bajo amenaza únicamente por variables externas o tipos de cambio atrasados, sino por una patología interna de larga data: la anarquía tributaria del sistema federal. Un reciente informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) pone el foco en cómo la falta de coordinación entre la Nación, las provincias y los municipios ha generado un entramado de impuestos superpuestos que encarece los costos de producción y deja al país en desventaja frente a sus principales competidores.



El diagnóstico es contundente. Mientras que en los países desarrollados el federalismo no es una traba para la competitividad —de hecho, la presión tributaria en países federales de la OCDE (32,1% del PBI) es ligeramente menor que en los unitarios (34,5%)—, en la Argentina se convierte en una "maldición" por la falta de acuerdos de coordinación. El ejemplo más crítico es el impuesto a las ventas. Mientras el mundo tiende hacia un IVA único, en nuestro país conviven el IVA nacional con el impuesto sobre los Ingresos Brutos provincial y las tasas de seguridad e higiene municipales, que funcionan en los hechos como un "Ingresos Brutos local".

Esta triple imposición descoordinada no es solo un problema de carga administrativa. Es una barrera que expulsa inversiones. Casos recientes, como la derrota de empresas locales frente a competidoras internacionales en licitaciones estratégicas o el avance de productos extranjeros sobre la industria local, demuestran que el proteccionismo tradicional ya no es una respuesta válida. La solución, según el análisis, no pasa por cerrar fronteras, sino por limpiar de obstáculos el camino de los productores nacionales.

La propuesta de fondo es ambiciosa: la creación de un "Súper IVA" que absorba a Ingresos Brutos y a las tasas municipales. Este sistema, que ya ha sido implementado con éxito por potencias emergentes como la India y que Brasil ya ha comenzado a transitar este año, permitiría reducir la evasión y unificar la seguridad jurídica. Si bien la alícuota de este nuevo tributo debería ser superior a la actual para compensar la eliminación de los otros dos, la carga real para la empresa —la "alícuota implícita"— terminaría siendo menor al eliminarse las distorsiones de la acumulación de cascadas tributarias.

En definitiva, la modernización de la estructura fiscal es una urgencia que no admite más dilaciones. Con Brasil ya en marcha, Argentina se arriesga a quedar aislada en su propio laberinto impositivo, castigando a quien produce y exporta mientras los vecinos regionales coordinan sus recursos para ganar el mercado global.


Roman Reynoso 2026

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