Por Román Reynoso para Mundo
Norte.
En mi recorrido diario por las
calles del conurbano bonaerense, el testimonio es unánime: el bolsillo
no aguanta y las deudas se han vuelto una sombra permanente en la mesa de los
argentinos. No hablamos de créditos para inversión, sino de familias que
terminan financiando la comida diaria. Por eso, resulta imperativo que la
política reaccione con soluciones efectivas, como el Proyecto de Ley que
analiza por estas horas la Cámara de Diputados de la Nación.
La iniciativa, bajo el nombre de "Programa
Nacional de Alivio Financiero y Desendeudamiento Familiar", fue
presentada por la diputada Roxana Monzón con el objetivo de intervenir
directamente sobre los pasivos generados por el consumo de bienes y servicios
esenciales.
Un diagnóstico de asfixia en
los barrios
Como periodista que camina el
territorio, observo que la problemática ha dejado de ser un frío dato
financiero para convertirse en un factor de vulnerabilidad social. Los números
que fundamentan el proyecto de Monzón son contundentes:
- Morosidad en alza: Según el BCRA (febrero
2026), la morosidad alcanzó el 9,3%, triplicando los niveles de
2024 y afectando a 6,2 millones de personas.
- Deuda de subsistencia: El 70% de los
pasivos se contraen actualmente para cubrir necesidades básicas como
alimentos, salud, educación y servicios públicos.
- La trampa digital: La irregularidad en
billeteras virtuales y Fintech (24,6%) duplica a la del sistema
tradicional. Esto es impulsado por lo que el proyecto denomina
"endeudamiento a un solo clic", una facilidad técnica que en
momentos de desesperación actúa como una trampa cognitiva.
Los ejes de la solución
propuesta
Frente a este escenario, es
positivo que legisladores como la diputada Monzón busquen mecanismos concretos
para garantizar el derecho al consumo básico y la estabilidad del hogar. El
programa establece:
1. Reprogramación
obligatoria: Las entidades financieras y Fintech deberán ofrecer, a simple
solicitud, un plan de 36 cuotas mensuales.
2. Topes
y quitas: El Costo Financiero Total no podrá superar la Tasa Mayorista
vigente, eliminando además punitorios y gastos administrativos.
3. Alivio
temporal: Se incluye un período de gracia de 90 días para iniciar
los pagos y la suspensión de cualquier acción ejecutiva mientras dure el plan.
Financiamiento y vigencia
Para compensar la diferencia de
tasas, el proyecto propone la creación del FONAF (Fondo Nacional de
Compensación del Alivio Financiero), un fideicomiso que se integraría con una
contribución extraordinaria del 1% de las utilidades netas de bancos y
proveedores de servicios de pago. La norma tendría una vigencia inicial de 24
meses.
Es una señal de sensatez que el Poder Legislativo ponga la lupa sobre este drama, entendiendo que sin un alivio real, cualquier mejora futura en el poder adquisitivo será absorbida automáticamente por el repago de deudas viejas.
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