Por Román Reynoso para Mundo
Norte
En un acto marcado por la
emotividad y el reconocimiento al esfuerzo vecinal, el intendente de Tigre, Julio
Zamora, presidió la primera jornada del año 2026 del programa provincial "Mi
escritura, mi casa". El encuentro tuvo lugar en el SUM "Alejandra
Nardi" del Honorable Concejo Deliberante, donde familias de seis
localidades del distrito dieron el paso definitivo hacia la regularización
dominial de sus viviendas.
La iniciativa, que se desarrolla
bajo el marco de la Ley 10.830 de escrituración social, es el resultado
de una articulación estratégica entre el municipio y la Escribanía General
de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Este dispositivo permite que
ciudadanos que no cuentan con los recursos para afrontar un trámite privado
puedan acceder al título de propiedad y a la protección de la vivienda de forma
totalmente gratuita.
"Es un evento que permite a
la familia tener un instrumento muy valioso vinculado a la casa propia. Esto
habla de un municipio que trabaja en el acceso a la vivienda digna y la
posibilidad de que los vecinos perfeccionen sus títulos", señaló el jefe
comunal durante la ceremonia.
Un puente hacia la
tranquilidad familiar
La jornada contó con la
participación de la secretaria de Educación y Promoción Social, Gisela
Zamora, quien destacó la labor del equipo de Regularización Dominial
local. Según la funcionaria, el proceso no solo cumple una función
administrativa, sino que actúa como un soporte humano para vecinos que, en
muchos casos, esperaron décadas para blindar su patrimonio.
Los beneficiarios, provenientes
de Benavídez, El Talar, Don Torcuato, General Pacheco, Ricardo Rojas y
Rincón de Milberg, suscribieron escrituras traslativas de dominio y actas
de Protección a la Vivienda (ex bien de familia). Esta última figura
legal resulta clave para garantizar que el inmueble no pueda ser ejecutado por
deudas posteriores a su inscripción, asegurando el techo de las futuras
generaciones.
Historias de vida y
pertenencia
El impacto de la política pública
se reflejó en los testimonios de los protagonistas. Josefa Inés Ojeda,
vecina de 80 años, expresó su emoción al recordar que este logro representa una
seguridad para sus hijos, lamentando que su esposo no pudiera estar presente
para compartir el momento. Por su parte, Hilda González, de Don
Torcuato, subrayó que ser propietaria formal a sus 72 años "lo significa
todo", agradeciendo la gestión local por facilitar un trámite que suele
percibirse como inalcanzable.
Con esta nueva tanda de firmas, el Municipio de Tigre reafirma su compromiso con la justicia social y el ordenamiento urbano, transformando la precariedad habitacional en derechos consolidados y hogares protegidos bajo el amparo de la ley.
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