Por Román Reynoso para Mundo
Norte.
Un reciente relevamiento de
opinión pública ha encendido las alarmas en la Casa Rosada al revelar un
deterioro significativo en la imagen del gobierno de Javier Milei. Lo más
preocupante para el oficialismo no es solo el índice general de desaprobación, que
ya alcanza al 66,2% de los argentinos, sino la fuga de apoyo en los sectores
que fueron clave para su llegada al poder.
El análisis pormenorizado de los
datos muestra una fractura en la base electoral de La Libertad Avanza: un
impactante 42% de quienes votaron por Milei en 2023 manifiesta hoy que no le
gusta su gestión. Esta tendencia se profundiza entre los votantes de Pro,
aliados estratégicos del Gobierno, donde el rechazo escala al 57,9%.
La economía aparece como el
principal factor de erosión. Según el informe de INFOBAE, el 73,7% de la población
califica la situación económica actual de forma negativa, mientras que las
expectativas a futuro son mayoritariamente pesimistas: el 51,3% de los
encuestados cree que el panorama económico estará peor el año próximo. En
cuanto a las preocupaciones sociales, la corrupción encabeza la lista, seguida
de cerca por los bajos salarios y la desocupación.
Estos números reflejan un escenario complejo para una administración que se encuentra apenas a mitad de su gestión. La realidad de la calle parece distanciarse cada vez más del relato oficial, imponiendo el desafío de salir del aislamiento de Olivos para atender una demanda social que empieza a mostrar signos de agotamiento incluso entre sus propios seguidores.
