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29/04/26

El fin de una era en San Isidro: radiografía del colapso y la quiebra de la línea 707

Por Román Reynoso para Mundo Norte

La caída de la empresa Microómnibus General San Martín (MOGSM), responsable de las emblemáticas líneas 707, 407, 333 y 437, marca un punto de inflexión trágico para el transporte público en la zona norte. Lo que comenzó como un conflicto salarial el pasado 10 de abril escaló en las últimas horas hasta la presentación de la quiebra y el secuestro judicial del 40% de su flota

En este análisis exhaustivo, desglosamos las responsabilidades de una crisis que deja a 427 familias en la calle y a miles de usuarios a la deriva.



El detonante judicial y el "desequilibrio financiero"

El pasado 13 de abril, la empresa convocó a una Asamblea General Extraordinaria en su sede de Boulogne para tratar un "desequilibrio económico y financiero" terminal. La situación se volvió irreversible este 28 de abril, cuando trascendió la presentación formal de la quiebra. Actualmente, la justicia ha avanzado con el embargo y retiro de unidades debido a deudas acumuladas, dejando a las líneas municipales de San Isidro virtualmente desmanteladas.


Responsabilidades en tres niveles: un fracaso compartido

Para entender cómo una empresa con décadas de trayectoria llega al abismo, es necesario analizar la cadena de responsabilidades políticas:

1. Gobierno nacional: la asfixia de los subsidios

El Ministerio de Economía y la Secretaría de Transporte de la Nación han mantenido una política de fuerte ajuste sobre el Fondo Compensador. El retraso en la actualización de los costos operativos (combustible, repuestos y paritarias de la UTA) frente a una inflación que no da tregua, generó un bache financiero que MOGSM no pudo cubrir. La falta de un flujo de fondos previsible desde Nación es el primer eslabón de esta caída.

2. Gobierno provincial: el vacío regulatorio y de fondos

La gestión de Axel Kicillof tiene jurisdicción directa sobre las líneas provinciales de la empresa (407 y 437). El retraso en el traspaso de partidas y la falta de una mesa de contingencia ante el colapso inminente de las prestatarias en el AMBA agravó el cuadro. Provincia ha fallado en garantizar la continuidad del servicio en recorridos que unen San Martín, San Isidro, Vicente López y Escobar, dejando el conflicto librado a la inercia judicial.

3. Gobierno municipal: la falta de previsión de Ramón Lanús

La responsabilidad más directa sobre las líneas 707 y 333 recae sobre la administración local. El intendente de San Isidro, Ramón Lanús, ha sido señalado por una respuesta tardía. Si bien el municipio no paga los sueldos, es el órgano concedente del servicio.

  • Omisión de alerta: La gestión municipal ignoró las señales de alerta roja emitidas por los trabajadores meses atrás.
  • Falta de Plan B: Ante la quiebra consumada, el municipio no ha presentado aún un esquema de emergencia o una licitación precaria para que otras empresas cubran los recorridos de Villa Adelina, Boulogne y el Bajo, zonas que hoy están prácticamente incomunicadas.

Un impacto social profundo

Detrás de los números fríos de la quiebra, hay 427 trabajadores que adeudan sueldos de marzo, viáticos y aumentos no liquidados. Para el vecino de San Isidro, la desaparición de la "azul" (como se conoce históricamente a la 707) no es solo un problema logístico, es la pérdida de la conectividad interna de un distrito que ahora queda partido al medio.

La justicia deberá determinar ahora si hubo vaciamiento o si la empresa fue simplemente víctima de una macroeconomía que borró del mapa a las pymes del transporte. Mientras tanto, el silencio en los galpones de Boulogne es la imagen más fiel de un sistema que colapsó. 


Roman Reynoso 2026

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