Por Román Reynoso para Mundo
Norte
En un acto cargado de simbolismo
y sentido de pertenencia, la ciudad de General Pacheco conmemoró su
sesquicentenario en el sitio que marcó su origen y desarrollo: la estación de
trenes. Autoridades del Municipio de Tigre, referentes de instituciones intermedias
y vecinos históricos se dieron cita para rendir tributo a una localidad que, un
siglo y medio después, sostiene su crecimiento sobre los cimientos de la unión
comunitaria.
La jornada se inició bajo la
bendición del padre Martín, dando paso a una serie de discursos que rescataron
la memoria colectiva. La presencia de los historiadores locales aportó la
profundidad necesaria para entender el hito: no se trata solo de un número en
el calendario, sino de la evolución de un territorio que fue estancia, posta y,
finalmente, una urbe pujante. Rodolfo Álvarez, con ocho décadas de residencia
en la zona, y Cristina Miravelli, destacaron el rol del ferrocarril como motor
de progreso y la importancia del recuerdo para mantener la cohesión social.
El concejal Denis Rafar subrayó
la fortaleza de las entidades de bien público que caracterizan a Pacheco,
señalando que el trabajo articulado entre el Estado municipal y las
instituciones es el diferencial que permite un desarrollo sostenido. El evento
contó además con la participación de la Guardia de Honor del Regimiento de
Granaderos a Caballo "General San Martín", excombatientes de Malvinas
y bomberos voluntarios, reforzando el carácter institucional del encuentro.
Uno de los momentos de mayor emotividad fue el tradicional toque de campana, una recreación sonora de aquel primer paso del tren que cambió la fisonomía de la región para siempre. Como cierre, el delegado municipal Claudio Staut ratificó el compromiso de gestión con los vecinos, mientras se descubría una placa conmemorativa que dejará testimonio físico de este 150 aniversario en el corazón de la localidad.
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