Por
Román Reynoso para Mundo Norte
La
Junta Electoral de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) quedó en
el centro de la polémica tras la denuncia de proscripción presentada por la
agrupación Tesis XI, espacio alineado con la referente nacional Myriam Bregman.
El conflicto se desató luego de que las autoridades rechazaran las
denominaciones solicitadas por la lista opositora —entre ellas "FEI en
Lucha" y "Universidad de lxs Trabajadorxs – Frente de
Izquierda"— e impusieran de oficio una sigla regulatoria, dejando correr
los plazos administrativos sin responder las últimas apelaciones.
La
controversia expone una fractura profunda dentro de la propia izquierda
universitaria. La denuncia apunta explícitamente a la complicidad de El Yunque
(Partido Obrero), agrupación que integra el Frente de Izquierda pero que, al
contar con representación formal en el órgano electoral, convalidó con su firma
la resolución que bloqueó la identidad política de la lista disidente.
El trasfondo de la disputa excede lo reglamentario y se vincula de forma directa con la pelea por la conducción del Centro de Estudiantes (CEUNGS). Desde la oposición denuncian un entramado burocrático que involucra a la gestión universitaria y a agrupaciones peronistas como La Cámpora, el FUNyP y El Puente, señaladas previamente por reformar el estatuto estudiantil. En un escenario nacional marcado por el ajuste presupuestario y la discusión salarial, la pérdida de transparencia en los canales democráticos internos debilita la legitimidad institucional justo cuando los claustros necesitan cohesión para defender el financiamiento de las universidades públicas.
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