Un día como hoy, un 13 de junio de 1953 fallecía Moisés Lebenshon. Fue un gran intelectual y un gran luchador.
Moisés Lebensohn, un ideólogo radical que se caracterizó por la intransigencia
y honestidad. Fundó el diario La Democracia de Junín y llegó a ser presidente
de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical.
Lebensohn, fue un activo militante de la Unión Cívica Radical; gran organizador
de la juventud radical, herramienta fundamental para la renovación del
radicalismo para retomar la senda emancipadora definida por Hipólito Yrigoyen,
de quien fue continuador ideológico.
La principal preocupación de Lebensohn fue darles autonomía y sistematización a
los fundamentos doctrinarios de la UCR, definiéndose como una expresión
política democrática, liberadora, popular y progresista. A pesar de sus
condiciones intelectuales y capacidad organizativa, las paradojas del destino hicieron
que casi no tuviera oportunidad de desempeñar cargos electivos: solamente fue
concejal en su ciudad (1936) y convencional nacional constituyente (1949),
siendo protagonista central en esa oportunidad como jefe de la bancada radical.
Su actuación estuvo centrada en la tarea militante y de conducción política en
el desempeño de funciones directivas partidarias en la UCR. Entre los años 1938
y 1946 fue artífice del Movimiento de la Juventud Radical que realizó cuatro
congresos nacionales, siendo los más importantes el de Córdoba (mayo de 1938) y
el de Chivilcoy (mayo de 1942).
Ese "Grito de Chivilcoy" decía Lebensohn, sacudió las adormecidas
conciencias que esperaban una aurora de redención. De allí surgieron los
basamentos para la fundación del Movimiento de Intransigencia y Renovación, el
4 de abril de 1945. Fue inspirador de la Declaración de Avellaneda cuyos
principios recogió en 1948 la Honorable Convención Nacional del radicalismo
como Bases de Acción Política y Profesión de Fe Doctrinaria. Lebensohn fue
también presidente del Comité de la UCR de la provincia de Buenos Aires.
Combatió los viejos métodos electorales, como la "política del servicio
personal" o clientelismo, que convertían al partido en una maquinaria
electoral dominada por caudillos que luchaban más por la conquista de prebendas
que por ideales. Lebensohn impulsó el voto directo de los afiliados para
combatir las camarillas internas. Fue el dirigente más lúcido de su generación,
por cierto, brillante, integrada por hombres de la talla de Frondizi, Balbín,
Larralde, Illia, Noblía, Sobral y Mercader. Fue un ferviente opositor al
régimen conservador fraudulento de los años treinta y también el más
inteligente crítico del peronismo.
En 1949 presidió el bloque radical en la Convención Nacional Constituyente que
reformó la Constitución Nacional de 1853/60 con sus reformas de 1866 y 1898 y
dictó una carta magna de corte cesarista que incluía la reelección presidencial
indefinida. En sus sesiones Lebensohn trabajó arduamente manteniendo la unidad
de la bancada radical, internamente dividida entre quienes apoyaban la
necesidad de actualizar la carta constitucional bajo los principios del
constitucionalismo social (intransigentes) y quienes le deslegitima y reclaman
el abandono de las sesiones (unionistas). La UCR impugnó el procedimiento de la
reforma constitucional debido a que se incumplió el artículo 30 de la Ley
Fundamental que exige que la declaración de necesidad de la reforma sea
aprobada por dos tercios del total de ambas cámaras del Congreso, y este caso
se aprobó por dos tercios de los presentes. Pero la Convención Nacional
presidida por Ricardo Rojas resolvió que la UCR participe de los comicios para
la elección de aquella Convención Reformadora en tanto no fuera una trampa
autoritaria del peronismo.
El punto central de la reforma peronista era conseguir la habilitación de un
nuevo mandato presidencial de Perón mediante la modificación del artículo 77
que impedía la reelección inmediata del presidente.
Lebensohn encontró en ese punto un argumento magnífico para que los
convencionales de la UCR, que hasta entonces participaron de buena fe del
proceso reformista pese a las disidencias internas, abandonaran la Convención.
Luego como consecuencia de ello Lebensohn debió afrontar la persecución, la
cárcel y la censura por su compromiso democrático y su lucha contra los abusos
totalitarios del gobierno de Perón. En 1953 fue elegido presidente de la
Convención Nacional de la UCR, donde tuvo una destacada actuación e impulsó una
política de confrontación abierta y franca al peronismo que había exacerbado
para entonces sus componentes más autoritarios y antidemocráticos, planteando
la "lucha en todos los frentes". Su salud quebrantada lo llevó a una
muerte temprana en la más absoluta pobreza el 13 de junio de 1953.
Moisés Lebensohn fue un luchador consecuente contra los privilegios de los
poderosos, incorruptible en sus ideales y ejemplar en su conducta austera y
honrada. Consagró una máxima que guio su vida y sirve de ejemplo aún hoy. El
desafío del auténtico hombre político es conjugar "doctrina para que nos
comprendan y conducta para que nos crean".
“La libertad de los pueblos no consiste en palabras, ni debe existir en papeles
solamente. Cualquier déspota puede obligar a sus esclavos a que canten himnos a
la libertad; y este canto maquinal es muy compatible con las cadenas y opresión
de los que lo entonan. Si deseamos que los pueblos sean libres, observemos
religiosamente el sagrado dogma de la igualdad. ¿Si me considero igual a mis
conciudadanos, por qué me he de presentar de un modo que les enseñe que son
menos que yo? ”.
Moisés Lebensohn, 1940.
Lic Javier Argolo
