A Paulette
Y el Cuervo de
Plumas Rojas y Azules se le apareció en un sueño al Peregrino Ocre y le dijo:
–No pretendas recibir el agradecimiento de
nadie. Confórmate con saber que tu
influencia ha de ayudar a Otros. No hay recompensas materiales en tu Camino,
sino la certeza de que has crecido un poco más, y eres más sabio que el día
anterior. ¡Resígnate! Este es un mundo cruel e injusto, pero es NUESTRO DEBER
hacer lo posible para que los Otros BRILLEN… A Nosotros nos corresponde ser LOS
GUARDIANES SERCRETOS DEL MUNDO: no hay fama ni gloria para los Nuestros, no hay
aplausos ni ovaciones, sólo el Anonimato y el Silencio. Cuando comprendas esto,
Peregrino Ocre, podrás comenzar tu Camino.
El Peregrino Ocre miró al Cuervo de Plumas Rojas y
Azules y le dijo:
–¡Un momento! Los cuervos NO HABLAN.
El Cuervo de Plumas Rojas y Azules le contestó:
–Pero esto es un SUEÑO.
–¿Y qué tiene? Los cuervos NO HABLAN. No hablan en el
mundo de la vigilia y no tienen por qué hablar en el mundo de los sueños.
–Ese es tu punto de vista, Peregrino Ocre.
–No. Es una Verdad.
El Cuervo de Plumas Rojas y Azules hizo un largo
silencio.
–Eres un estúpido, Peregrino Ocre –graznó
ofendido el Cuervo de Plumas Rojas y Azules.
El Peregrino Ocre vio cómo el Cuervo de Plumas Rojas y
Azules le daba la espalda, graznaba un par de veces más y luego alzaba el vuelo
en el dorado cielo onírico, entre las nubes esponjosas de color rosa pastel y
las brillantes estrellitas con caritas sonrientes.
El Peregrino Ocre gruñó:
–Los cuervos no hablan. Esa es la única verdad.
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El Peregrino Ocre
se despertó sobresaltado.
–¡Uff! ¡Qué pesadilla tan extraña tuve!
Se levantó, tomó su cayado y vio, en lo alto de un
árbol, a un cuervo de plumas rojas y azules que lo miraba fijamente.
–¿Tienes algo para decirme, cuervo? –le gritó al
pájaro.
El cuervo graznó desde lo alto y luego alzó el vuelo.
El Peregrino Ocre observó cómo el cuervo de plumas
rojas y azules se perdía en el cielo anaranjado del crepúsculo matutino.
El Peregrino Ocre sonrió.
–Los cuervos no hablan. Esa es la única verdad.
El Peregrino Ocre comenzó a caminar…
–¡Puto! –escuchó de repente el Peregrino Ocre a
lo lejos.
Se giró para ver quién lo había insultado, pero no vio
a nadie. En el Camino sólo estaban él y su soledad. Aunque, a lo lejos, se veía
todavía volando al cuervo de plumas rojas y azules.
El Peregrino Ocre se rascó la cabeza, se encogió de
hombros, se giró y comenzó a caminar por el Sendero hacia el horizonte…
VARTAN GÓMEZ
Miércoles 29 de julio de 2026
Créditos de la imagen: "El Cuervo de los Sueños" por Vartan Gómez
