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29/07/26

EL CUERVO DE PLUMAS ROJAS Y AZULES (UNA ONÍRICA DE VAN FERNÊ)



A Paulette

 

Y el Cuervo de Plumas Rojas y Azules se le apareció en un sueño al Peregrino Ocre y le dijo:

 

No pretendas recibir el agradecimiento de nadie.  Confórmate con saber que tu influencia ha de ayudar a Otros. No hay recompensas materiales en tu Camino, sino la certeza de que has crecido un poco más, y eres más sabio que el día anterior. ¡Resígnate! Este es un mundo cruel e injusto, pero es NUESTRO DEBER hacer lo posible para que los Otros BRILLEN… A Nosotros nos corresponde ser LOS GUARDIANES SERCRETOS DEL MUNDO: no hay fama ni gloria para los Nuestros, no hay aplausos ni ovaciones, sólo el Anonimato y el Silencio. Cuando comprendas esto, Peregrino Ocre, podrás comenzar tu Camino.

 

El Peregrino Ocre miró al Cuervo de Plumas Rojas y Azules y le dijo:

–¡Un momento! Los cuervos NO HABLAN.

El Cuervo de Plumas Rojas y Azules le contestó:

Pero esto es un SUEÑO.

–¿Y qué tiene? Los cuervos NO HABLAN. No hablan en el mundo de la vigilia y no tienen por qué hablar en el mundo de los sueños.

Ese es tu punto de vista, Peregrino Ocre.

–No. Es una Verdad.

El Cuervo de Plumas Rojas y Azules hizo un largo silencio.

Eres un estúpido, Peregrino Ocre –graznó ofendido el Cuervo de Plumas Rojas y Azules.

El Peregrino Ocre vio cómo el Cuervo de Plumas Rojas y Azules le daba la espalda, graznaba un par de veces más y luego alzaba el vuelo en el dorado cielo onírico, entre las nubes esponjosas de color rosa pastel y las brillantes estrellitas con caritas sonrientes.

El Peregrino Ocre gruñó:

–Los cuervos no hablan. Esa es la única verdad.

 

+++

 

El Peregrino Ocre se despertó sobresaltado.

–¡Uff! ¡Qué pesadilla tan extraña tuve!

Se levantó, tomó su cayado y vio, en lo alto de un árbol, a un cuervo de plumas rojas y azules que lo miraba fijamente.

–¿Tienes algo para decirme, cuervo? –le gritó al pájaro.

El cuervo graznó desde lo alto y luego alzó el vuelo.

El Peregrino Ocre observó cómo el cuervo de plumas rojas y azules se perdía en el cielo anaranjado del crepúsculo matutino.

El Peregrino Ocre sonrió.

–Los cuervos no hablan. Esa es la única verdad.

El Peregrino Ocre comenzó a caminar…

¡Puto! –escuchó de repente el Peregrino Ocre a lo lejos.

Se giró para ver quién lo había insultado, pero no vio a nadie. En el Camino sólo estaban él y su soledad. Aunque, a lo lejos, se veía todavía volando al cuervo de plumas rojas y azules.

El Peregrino Ocre se rascó la cabeza, se encogió de hombros, se giró y comenzó a caminar por el Sendero hacia el horizonte…

 

 

 

VARTAN GÓMEZ

Miércoles 29 de julio de 2026


Créditos de la imagen: "El Cuervo de los Sueños" por Vartan Gómez 

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