Títulos

13/07/26

El debate por las proteínas alternativas llega a las góndolas patagónicas: Río Negro busca formalizar la venta de carne de jabalí y guanaco

Por Román Reynoso para Mundo Norte

La matriz de consumo de proteínas en la Argentina se encamina hacia una reforma regulatoria impulsada por la necesidad de diversificación económica y el manejo de ecosistemas. El Gobierno de Río Negro enviará en agosto un paquete legislativo a la Legislatura provincial para modificar la Ley de Carnes local. El objetivo central es incorporar formalmente a los circuitos comerciales habilitados —como carnicerías y restaurantes— los cortes de jabalí europeo y guanaco, abriendo el mercado formal a las denominadas "carnes salvajes".



La iniciativa, anticipada por el ministro de Desarrollo Económico provincial, Carlos Banacloy, intenta transformar lo que hoy funciona como una actividad marginal de subsistencia o caza control en una cadena productiva a escala. El proyecto contempla simplificar los trámites de habilitación para productores y plantas faenadoras, bajo la estricta órbita regulatoria de los municipios, la Provincia y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).



Esta reforma responde a una doble lógica: económica y ambiental. El jabalí europeo representa una de las especies exóticas invasoras más dañinas para la biodiversidad y la producción agropecuaria del país, provocando pérdidas severas en los cultivos del suelo patagónico. El incentivo comercial surge como una herramienta de control biológico. En el caso del guanaco, se busca aprovechar un recurso autóctono de alto valor nutricional, caracterizado por ser una carne roja magra, con elevados niveles de proteína y bajo tenor graso.



El panorama regional ya registra antecedentes inmediatos que agitan la polémica cultural. En la provincia de Chubut, específicamente en la zona de Punta Tombo, se puso en marcha una prueba piloto para la comercialización de carne de burro. El proyecto, liderado por el productor Julio Cittadini, incluyó faenas experimentales y la venta de cortes en comercios de Trelew a un precio estimado de 7.500 pesos por kilo. Si bien las degustaciones de empanadas, chorizos y asado de burro demostraron viabilidad técnica por sus propiedades nutricionales —baja en colesterol y rica en hierro y vitamina B12—, la resistencia social no tardó en manifestarse.

La incorporación de estas especies a la mesa diaria choca de frente con el arraigo histórico del consumidor argentino hacia la ganadería tradicional (vacuna, porcina, ovina y aviar) y con el rechazo explícito de agrupaciones proteccionistas que objetan el uso gastronómico de animales históricamente vinculados al trabajo rural.

Río Negro busca posicionarse en la vanguardia regulatoria para crear un mercado formal de carnes alternativas. El éxito de la medida dependerá de la capacidad estatal para garantizar la trazabilidad sanitaria integral y de la permeabilidad de un consumidor tradicionalmente conservador en sus hábitos alimentarios. 


Roman Reynoso 2026

Portal de noticias:   MundoNorte 

Instagram: @mundonorte

Pages