Por Román Reynoso para Mundo
Norte
El mercado de trabajo en la
Argentina consolidó un quiebre estructural que expone la gravedad de la crisis
social. Según advirtió Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda
Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), el escenario laboral del
país se encuentra completamente fragmentado: mientras el empleo registrado en
relación de dependencia se contrae de forma sistemática, se expande con fuerza
el autoempleo precario, las changas y la informalidad como únicas vías de
supervivencia para contener la desocupación abierta.
Las cifras relevadas por la UCA
exponen la profundidad del deterioro de la última década, período en el cual
desaparecieron cerca de un millón de puestos de trabajo asalariados. El dato
más alarmante es la aceleración de esta dinámica: aproximadamente la mitad de
esa pérdida neta se concentró en los últimos dos a tres años.
La salida obligada del
cuentapropismo precario
La aparente estabilidad de las
tasas de desempleo abierto esconde un fenómeno de precarización masiva. Ante la
pérdida de un puesto de trabajo formal y la ausencia de redes de contención
económica eficaces, los trabajadores no permanecen inactivos, sino que se
vuelcan de inmediato a la informalidad.
De acuerdo con las estimaciones
presentadas por Salvia, un 29% de quienes transitan por la falta de
oportunidades en el mercado formal termina refugiándose de manera obligatoria
en el autoempleo informal. Esta transición forzada hacia el "rebusque"
diario —que carece de aportes jubilatorios, obra social y previsibilidad de
ingresos— actúa como un amortiguador del desempleo estadístico, pero a costa de
una sensible caída en la calidad de vida de las familias y de una mayor
vulnerabilidad financiera. El informe advierte, a su vez, que esta falta de
protección empuja a los sectores informales a niveles alarmantes de
endeudamiento doméstico para cubrir consumos básicos de subsistencia.
La fragmentación expone una brecha de productividad insalvable entre una minoría integrada a los sectores dinámicos y exportadores de la economía, y una masa de trabajadores atrapados en una estructura de baja calificación y nula capitalización, consolidando un escenario de exclusión difícil de revertir en el corto plazo.
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