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13/07/26

La aprobación de Javier Milei cae al 33% ante un malestar económico que perfora la base oficialista

Por Román Reynoso para Mundo Norte.

El capital político del gobierno empieza a pagar el costo real de un ajuste prolongado. Tras alcanzar un techo de aprobación del 45% en febrero de este año, la valoración de la gestión de Javier Milei sufrió un marcado retroceso, ubicándose en un 33,2% en junio, frente a una desaprobación que escaló al 56,6%. Los datos del último Monitor de Opinión Pública de la consultora Zentrix exponen que la estabilización macroeconómica no encuentra un correlato directo en la economía doméstica, consolidando un escenario donde el desgaste del bolsillo comenzó a erosionar las expectativas de la propia base electoral oficialista.



La percepción de la crisis dejó de ser una reacción coyuntural para convertirse en una experiencia social estructurante: el 64% de los encuestados evalúa la situación económica nacional de forma negativa, y un 41,7% califica críticamente su situación personal. La fractura más evidente aparece al contrastar las variables de precios: el 86,1% de los argentinos afirma que su salario pierde la carrera contra la inflación. Esta desconexión con los indicadores oficiales se profundiza al observar que el 68,8% no cree que el Índice de Precios al Consumidor publicado por el INDEC refleje el costo de vida real que percibe en el día a día.

El dato más complejo para la Casa Rosada es la transversalidad del impacto en los ingresos, un factor que perforó la grieta política. El 70,2% de los ciudadanos que votaron al oficialismo en las elecciones legislativas de 2025 reconoce que sus ingresos corren por detrás de la inflación, y el 45,3% admite que solo logra cubrir sus gastos hasta el día 20 del mes. En términos globales, el 61% de la población nacional no llega a fin de mes con sus recursos actuales. El sacrificio, que en el inicio de la gestión se interpretaba mayoritariamente como un costo de transición inevitable, empieza a transformarse en un escenario de incertidumbre colectiva donde el 55,1% proyecta que lo peor está por venir.

El escenario político de cara a 2027 refleja esta polarización y el desgaste de las figuras gubernamentales. Javier Milei registra una imagen negativa del 56,2% y un techo electoral condicionado por un 53,7% de encuestados que asegura que "jamás lo votaría". En el arco opositor, Axel Kicillof se posiciona con el piso de intención de voto seguro más alto (27,7%), aunque enfrenta un rechazo consolidado del 43,5%. Por su parte, la dirigente de izquierda Myriam Bregman emerge con la mayor imagen positiva neta del lote analizado (44,1% contra 40,3% de negativa), un indicador clave que expone cómo el descontento social con el rumbo socioeconómico empieza a dinamizar los márgenes del tablero político tradicional. 


Roman Reynoso 2026

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