Por Román Reynoso para Mundo
Norte.
El capital político del gobierno
empieza a pagar el costo real de un ajuste prolongado. Tras alcanzar un techo
de aprobación del 45% en febrero de este año, la valoración de la gestión de
Javier Milei sufrió un marcado retroceso, ubicándose en un 33,2% en junio,
frente a una desaprobación que escaló al 56,6%. Los datos del último Monitor de
Opinión Pública de la consultora Zentrix exponen que la estabilización
macroeconómica no encuentra un correlato directo en la economía doméstica,
consolidando un escenario donde el desgaste del bolsillo comenzó a erosionar
las expectativas de la propia base electoral oficialista.
La percepción de la crisis dejó
de ser una reacción coyuntural para convertirse en una experiencia social
estructurante: el 64% de los encuestados evalúa la situación económica nacional
de forma negativa, y un 41,7% califica críticamente su situación personal. La
fractura más evidente aparece al contrastar las variables de precios: el 86,1%
de los argentinos afirma que su salario pierde la carrera contra la inflación.
Esta desconexión con los indicadores oficiales se profundiza al observar que el
68,8% no cree que el Índice de Precios al Consumidor publicado por el INDEC
refleje el costo de vida real que percibe en el día a día.
El dato más complejo para la Casa
Rosada es la transversalidad del impacto en los ingresos, un factor que perforó
la grieta política. El 70,2% de los ciudadanos que votaron al oficialismo en
las elecciones legislativas de 2025 reconoce que sus ingresos corren por detrás
de la inflación, y el 45,3% admite que solo logra cubrir sus gastos hasta el
día 20 del mes. En términos globales, el 61% de la población nacional no llega
a fin de mes con sus recursos actuales. El sacrificio, que en el inicio de la
gestión se interpretaba mayoritariamente como un costo de transición
inevitable, empieza a transformarse en un escenario de incertidumbre colectiva
donde el 55,1% proyecta que lo peor está por venir.
El escenario político de cara a 2027 refleja esta polarización y el desgaste de las figuras gubernamentales. Javier Milei registra una imagen negativa del 56,2% y un techo electoral condicionado por un 53,7% de encuestados que asegura que "jamás lo votaría". En el arco opositor, Axel Kicillof se posiciona con el piso de intención de voto seguro más alto (27,7%), aunque enfrenta un rechazo consolidado del 43,5%. Por su parte, la dirigente de izquierda Myriam Bregman emerge con la mayor imagen positiva neta del lote analizado (44,1% contra 40,3% de negativa), un indicador clave que expone cómo el descontento social con el rumbo socioeconómico empieza a dinamizar los márgenes del tablero político tradicional.
Instagram: @mundonorte
