Por Román Reynoso para Mundo
Norte
El teléfono suena a cualquier
hora con la foto de perfil de un familiar que pide plata urgente porque
supuestamente cambió de número. En la casilla de correo entra un aviso idéntico
al de Netflix o a una entidad bancaria alertando sobre la suspensión del
servicio. La escena, repetida a diario en miles de hogares argentinos, no
responde a sofisticados ataques informáticos contra grandes servidores, sino a
un método mucho más antiguo y efectivo: engañar a la persona detrás de la
pantalla.
Durante la emisión de Mundo
Norte Magazine por Radio Simphony 91.3, Melisa Llanes, criminalista y
especialista en ciberdelitos, estafas y fraudes, desglosó los mecanismos que
utilizan los atacantes para vulnerar la seguridad cotidiana de los usuarios y
advirtió sobre la falta de cultura preventiva en el país.
Hackers vs. ciberdelincuentes:
el valor de la ingeniería social
Llanes remarcó una distinción
técnica fundamental que suele confundirse en el debate público: un hacker
identifica y reporta vulnerabilidades para mejorar los sistemas, mientras que
el ciberdelincuente explota esas fallas con fines económicos y de robo de
datos. Para lograrlo, estos últimos no atacan primero a las máquinas, sino a la
psicología humana mediante la denominada ingeniería social.
«La causa raíz es la falta de
cultura en ciberseguridad a nivel sociedad. Es más fácil vulnerar a una persona
que a un sistema; los atacantes no gastan más que palabras.»
Ese proceso no es improvisado. A
través de la huella digital —el rastro de fotos, publicaciones, gustos y
rutinas que cada usuario deja expuesto en redes sociales—, los atacantes
reconstruyen un perfil detallado de la víctima antes de contactarla. Con esa
información en mano, arman pretextos verosímiles que apelan a dos disparadores
biológicos: el miedo y la urgencia.
El secuestro de la amígdala y
el patrón del engaño
El método del ciberfraude
responde a una secuencia estructurada:
1. Suplantación
de identidad: Se hacen pasar por un banco, una plataforma de streaming, una
empresa conocida o un allegado.
2. Presión
psicológica: Generan un contexto de alarma (una cuenta bloqueada, un
secuestro virtual, un premio millonario por reclamar de inmediato).
3. Llamado
a la acción: Exigen ingresar a un enlace falso, descargar un archivo o
transferir dinero.
Este mecanismo bloquea el
análisis racional mediante lo que en neurociencia se denomina secuestro de
la amígdala: la persona actúa por reflejo emocional antes de poder procesar
si el mensaje es legítimo. A este escenario se suma la irrupción de la
inteligencia artificial para clonar voces y rostros, una técnica que afecta con
mayor impacto a los adultos mayores.
Brechas en plataformas masivas
y filtraciones de datos
Durante la entrevista, se abordó
la presencia de anuncios fraudulentos dentro de plataformas masivas como Meta,
donde se promocionan supuestas inversiones o premios en criptomonedas con
enlaces infectados que logran sortear los filtros iniciales de las redes.
Llanes explicó que el usuario
debe asumir un rol activo de verificación y advirtió que la exposición es alta
debido a las sucesivas filtraciones de bases de datos oficiales (como registros
de conducir o padrones de organismos públicos) que circulan en la web:
- Contraseñas insuficientes: Una clave
compleja no protege la cuenta si no está respaldada por un segundo factor.
- Autenticación biométrica: La huella dactilar
o el reconocimiento facial resultan barreras casi infranqueables frente a
los accesos remotos no autorizados.
- El costo de la seguridad: Muchas medidas
preventivas agregan pasos al inicio de sesión, y esa incomodidad suele
llevar a los usuarios a desactivarlas, quedando desprotegidos.
Claves prácticas para evitar
fraudes en la calle y en la web
Frente a la sofisticación de las
estafas, la especialista detalló pautas concretas para reducir el margen de
vulnerabilidad:
- En cajeros y terminales: Priorizar las
extracciones mediante código QR desde la aplicación bancaria, evitando
introducir el plástico en la ranura para neutralizar dispositivos de
clonación (skimmers).
- En la vía pública: Utilizar fundas o
billeteras con bloqueo de tecnología NFC para impedir cobros indebidos a
distancia mediante terminales de pago móviles.
- En mensajería y correos: Desconfiar de
pedidos de dinero urgentes por WhatsApp, incluso si llevan la foto de un
conocido. Verificar siempre la identidad por otra vía antes de transferir
y evitar hacer clic en enlaces de actualización de cuentas.
Melisa Llanes impulsa talleres abiertos y gratuitos de concientización a través de su proyecto de divulgación Infocriminalística, con el objetivo de dotar a la comunidad de herramientas para reconocer a tiempo estas maniobras y frenar el avance de las estafas digitales.
Instagram: @mundonorte





