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29/08/26

Anatomía de una estafa virtual: por qué caemos en los ciberdelitos y cómo blindar nuestras cuentas

Por Román Reynoso para Mundo Norte

El teléfono suena a cualquier hora con la foto de perfil de un familiar que pide plata urgente porque supuestamente cambió de número. En la casilla de correo entra un aviso idéntico al de Netflix o a una entidad bancaria alertando sobre la suspensión del servicio. La escena, repetida a diario en miles de hogares argentinos, no responde a sofisticados ataques informáticos contra grandes servidores, sino a un método mucho más antiguo y efectivo: engañar a la persona detrás de la pantalla.



Durante la emisión de Mundo Norte Magazine por Radio Simphony 91.3, Melisa Llanes, criminalista y especialista en ciberdelitos, estafas y fraudes, desglosó los mecanismos que utilizan los atacantes para vulnerar la seguridad cotidiana de los usuarios y advirtió sobre la falta de cultura preventiva en el país.



Hackers vs. ciberdelincuentes: el valor de la ingeniería social

Llanes remarcó una distinción técnica fundamental que suele confundirse en el debate público: un hacker identifica y reporta vulnerabilidades para mejorar los sistemas, mientras que el ciberdelincuente explota esas fallas con fines económicos y de robo de datos. Para lograrlo, estos últimos no atacan primero a las máquinas, sino a la psicología humana mediante la denominada ingeniería social.

«La causa raíz es la falta de cultura en ciberseguridad a nivel sociedad. Es más fácil vulnerar a una persona que a un sistema; los atacantes no gastan más que palabras.»

Ese proceso no es improvisado. A través de la huella digital —el rastro de fotos, publicaciones, gustos y rutinas que cada usuario deja expuesto en redes sociales—, los atacantes reconstruyen un perfil detallado de la víctima antes de contactarla. Con esa información en mano, arman pretextos verosímiles que apelan a dos disparadores biológicos: el miedo y la urgencia.



El secuestro de la amígdala y el patrón del engaño

El método del ciberfraude responde a una secuencia estructurada:

1.  Suplantación de identidad: Se hacen pasar por un banco, una plataforma de streaming, una empresa conocida o un allegado.

2.  Presión psicológica: Generan un contexto de alarma (una cuenta bloqueada, un secuestro virtual, un premio millonario por reclamar de inmediato).

3.  Llamado a la acción: Exigen ingresar a un enlace falso, descargar un archivo o transferir dinero.

Este mecanismo bloquea el análisis racional mediante lo que en neurociencia se denomina secuestro de la amígdala: la persona actúa por reflejo emocional antes de poder procesar si el mensaje es legítimo. A este escenario se suma la irrupción de la inteligencia artificial para clonar voces y rostros, una técnica que afecta con mayor impacto a los adultos mayores.



Brechas en plataformas masivas y filtraciones de datos

Durante la entrevista, se abordó la presencia de anuncios fraudulentos dentro de plataformas masivas como Meta, donde se promocionan supuestas inversiones o premios en criptomonedas con enlaces infectados que logran sortear los filtros iniciales de las redes.

Llanes explicó que el usuario debe asumir un rol activo de verificación y advirtió que la exposición es alta debido a las sucesivas filtraciones de bases de datos oficiales (como registros de conducir o padrones de organismos públicos) que circulan en la web:

  • Contraseñas insuficientes: Una clave compleja no protege la cuenta si no está respaldada por un segundo factor.
  • Autenticación biométrica: La huella dactilar o el reconocimiento facial resultan barreras casi infranqueables frente a los accesos remotos no autorizados.
  • El costo de la seguridad: Muchas medidas preventivas agregan pasos al inicio de sesión, y esa incomodidad suele llevar a los usuarios a desactivarlas, quedando desprotegidos.


Claves prácticas para evitar fraudes en la calle y en la web

Frente a la sofisticación de las estafas, la especialista detalló pautas concretas para reducir el margen de vulnerabilidad:

  • En cajeros y terminales: Priorizar las extracciones mediante código QR desde la aplicación bancaria, evitando introducir el plástico en la ranura para neutralizar dispositivos de clonación (skimmers).
  • En la vía pública: Utilizar fundas o billeteras con bloqueo de tecnología NFC para impedir cobros indebidos a distancia mediante terminales de pago móviles.
  • En mensajería y correos: Desconfiar de pedidos de dinero urgentes por WhatsApp, incluso si llevan la foto de un conocido. Verificar siempre la identidad por otra vía antes de transferir y evitar hacer clic en enlaces de actualización de cuentas.


Melisa Llanes impulsa talleres abiertos y gratuitos de concientización a través de su proyecto de divulgación Infocriminalística, con el objetivo de dotar a la comunidad de herramientas para reconocer a tiempo estas maniobras y frenar el avance de las estafas digitales. 


Roman Reynoso 2026

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