Por Román Reynoso para Mundo Norte
La política tradicional enfrenta una crisis de representación
que ya no se expresa en la confrontación, sino en la indiferencia. De acuerdo
con el último informe de Creencias Sociales elaborado por Pulsar.UBA
(FCE y Carrera de Ciencia Política de la UBA), el 42% de los argentinos
afirma no sentirse identificado con ningún espacio político, consolidando
el fenómeno del denominado «ningunismo».
El relevamiento nacional —efectuado sobre 1.252 casos entre
mayo y junio de 2026— revela un quiebre en la atención pública: el grupo de
ciudadanos con poco o nulo interés por la política trepó al 63%,
registrando un salto de 18 puntos respecto a 2025. Lejos de radicalizarse hacia
los extremos, el grueso del electorado busca refugio en el centro ideológico
(promedio nacional de 5,3 en la escala 1 al 10), una zona donde la oferta
partidaria actual no logra articular demandas.
Anatomía del ningunismo: el centro como desahogo
El distanciamiento partidario impacta de lleno en las
principales fuerzas. El peronismo retiene un 26% de simpatía, La Libertad
Avanza (LLA) se ubica en 18% y Juntos por el Cambio apenas alcanza el 7%. Los
«ningunistas» componen un segmento transversal en términos de género, edad y
formación académica.
- Despolarización: El 50% de los independientes se
posiciona en el centro exacto (5,1 promedio).
- Baja
intensidad cívica: No se trata de una sociedad carente de convicciones, sino de una
ciudadanía que rechaza las categorías y el lenguaje con los que la
dirigencia estructura el debate.
Convivencia en baja tensión y desconfianza social
La pérdida de centralidad de la política amortigua la
confrontación en la vida diaria. El 82% de los encuestados rechaza calificar
a una persona como buena o mala según su voto, y un 70% sostiene que
podría estar en pareja con alguien de postura política opuesta.
Percepción social
frente a la política (2026)
│ Poco / Nulo interés
por la política: 63% │
│ No se identifica
con ningún partido: 42% │
│ Desconfía en
general de los demás:
71% │
│ No juzga moralmente
al otro por su voto: 82% │
│ Aceptaría una
pareja con ideas políticas opuestas: 70% │
Sin embargo, esta tolerancia en el trato personal convive con
un marcado escepticismo abstracto: el 71% afirma que no se puede confiar en
la mayoría de las personas. La frontera del juicio no pasa por la ideología
ajena, sino por las conductas que alteran el orden: mientras el rechazo vecinal
hacia personas de otra religión, inmigrantes o colectivos de la diversidad no
supera el 19%, la objeción trepa al 43% frente a expresidiarios y al 49% ante
consumidores de sustancias.
Moralidad selectiva y desconexión comunitaria
La permisividad ciudadana opera bajo un doble estándar
pragmático. Las transgresiones ligadas a la economía informal y al consumo
cuentan con un amplio aval: comprar productos falsificados (56%) y utilizar
plataformas piratas (51%) superan la barrera de aceptación. En contraste,
prácticas que involucran corrupción o daño directo sufren un repudio casi
unánime, como pagar coimas (83% de rechazo) o vender el voto (91%).
|
Tipología social |
% Población |
Características principales |
|
Rigoristas |
54% |
Rechazo estricto a faltas cotidianas; mayor edad y perfil
ningunista. |
|
Permisivos de mercado |
34% |
Flexibles ante el consumo informal, duros en faltas
cívicas; perfil joven. |
|
Permisivos ampliados |
12% |
Mayor tolerancia general y afinidad hacia posturas
progresistas o LLA. |
Este repliegue sobre la esfera privada se consolida con el vaciamiento de los cuerpos intermedios: la participación en agrupaciones políticas (5%) y sindicatos (4%) se ubica en mínimos históricos, completando la imagen de una sociedad atomizada que procesa su desencanto en soledad.
Instagram: @mundonorte
