Por Román Reynoso para Mundo
Norte
El ejercicio de la memoria nunca
es neutral. Cuando un autor decide rescatar un nombre del olvido o una poeta
elige erigir un verso como trinchera contra la ingratitud del tiempo, lo que se
pone en juego no es solo la nostalgia, sino la construcción misma de nuestra
identidad colectiva. Esa tensión virtuosa entre la investigación documental y
la lírica más descarnada marcó el pulso del encuentro organizado por la Sociedad
Argentina de Escritores (SADE) Filial Malvinas Argentinas, en la Feria del
Libro local, donde Mariano Las Heras y María del Carmen "Maika"
Moreno presentaron formalmente sus últimas publicaciones: La historia
también fue suya y Faros en el tiempo.
La cita reunió a escritores, referentes comunitarios y lectores que colmaron la sala con una expectativa compartida: entender cómo dos miradas estéticamente divergentes pueden converger en un mismo imperativo ético. Con la presencia de la titular de la filial local, Ana María Costilla, y un nutrido grupo de colegas de la comarca literaria, la apertura dio paso inmediato a una discusión de fondo sobre el rol de la mujer en las gestas nacionales y el peso de las herencias afectivas en la vida cotidiana.
Rescatar del bronce a las
pioneras
Al tomar la palabra para
desgranar La historia también fue suya, Mariano Las Heras planteó
sin rodeos el germen de su trabajo: romper con la inercia de una historiografía
oficial que relegó a la mujer a un papel subsidiario o meramente decorativo.
Tras haber publicado ensayos sobre próceres canónicos como Manuel Belgrano,
José de San Martín y Martín Miguel de Güemes, Las Heras admitió que el
verdadero disparador provino del ámbito íntimo: «Fue una idea de mi mujer. Me
reclamó: 'Siempre has hablado sobre los hombres, pero las mujeres también
hicieron mucho'. Ahí me iluminó».
El autor no se limitó a compilar
biografías lineales de figuras emblemáticas como Cecilia Grierson —la primera
médica argentina, cuya graduación rodeada de varones describió como un hito
conmovedor—, Julieta Lanteri, Elvira Rawson de Dellepiane, Lola Mora o María
Remedios del Valle, la capitana que combatió en el Ejército del Norte junto a
Belgrano. Su enfoque aborda la noción de un "salto de calidad" hacia
el progreso colectivo, incorporando además la figura anónima de miles de
mujeres que sostuvieron la arquitectura social desde las aulas y los hogares.
Un tramo sustancial de la
exposición abordó su experiencia directa en el territorio, desmitificando el
hábito de la investigación puramente digital. Las Heras relató su paso por la
Base Marambio en la Antártida, donde conoció la gesta de las "Cuatro de
Melchior", las primeras científicas del Museo Argentino de Ciencias
Naturales que relevaron biología marina y meteorología bajo temperaturas
extremas de 40 grados bajo cero. «No hay ficción en mis textos. Hay que
levantarse, caminar, ir al Archivo General de la Nación, a los archivos
provinciales y a las bibliotecas populares», enfatizó el historiador,
reivindicando el oficio clásico del cronista de campo.
El verso como deber moral ante
el descarte generacional
En la segunda mitad de la
jornada, la atmósfera viró hacia la intimidad lírica de la mano de Maika
Moreno y la presentación de Faros en el tiempo, su segundo
poemario tras la publicación de Al amparo del río. Lejos de concebir la
poesía como un artificio ornamental, Moreno definió su obra como un tributo
deliberado a las presencias que forjaron su sensibilidad: desde el lazo materno
hasta figuras tutelares de la cultura popular argentina como Aníbal Troilo "Pichuco",
Don Atahualpa Yupanqui o el catalán Joan Manuel Serrat.
La lectura de poemas inéditos fue
el corazón emotivo del panel. Moreno conmovió al auditorio con los versos
dedicados a Alfonsina Storni y, de manera muy sentida, con el soneto en
homenaje a los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan, un texto de métrica
rigurosa que ahonda en la espera inconclusa del muelle y el abismo oceánico.
Cerró su intervención con Buenos Aires, sos faro, un recorrido
rítmico en octosílabos que retrata la geografía urbana entre tangos, vientos
del Plata y jacarandás.
Más allá del lirismo, Moreno dejó
sentado un posicionamiento crítico sobre la contemporaneidad. La autora
cuestionó el individualismo imperante y el distanciamiento generacional que a
menudo invisibiliza a la tercera edad. «Rendirle homenaje a quienes nos
precedieron es casi una obligación moral. Los mayores existimos, hemos influido
en sus vidas y seguimos estando acá», sentenció, interpelando a las
generaciones más jóvenes a recuperar el sentido de pertenencia y gratitud.
El cierre de la actividad, que incluyó la lectura de un poema dedicado a Pichuco, subrayó la vitalidad productiva de los autores de la región. Ambas publicaciones se encuentran disponibles en el stand 63 de la SADE en la Feria del Libro de Malvinas Argentinas, marcando una presencia concreta en el circuito editorial del conurbano bonaerense que reafirma que la palabra escrita sigue siendo la herramienta más lúcida para resistir al olvido.
Instagram: @mundonorte


