Por Román Reynoso para Mundo
Norte
El suicidio adolescente y juvenil
expone una de las fracturas más dolorosas y urgentes del sistema de salud
pública. Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
confirman que ya representa la tercera causa de muerte global en personas de 15
a 29 años. En la provincia de Buenos Aires, y particularmente en el conurbano,
la franja de 14 a 24 años experimenta una vulnerabilidad creciente que no
distingue extracto social, agudizada por una paradoja de época: la soledad
profunda en medio de la hiperconexión digital.
Desde el Hospital de Salud Mental
Evita, ubicado en Villa de Mayo, sus autoridades advierten sobre el impacto de
nuevos emergentes que complejizan el cuadro clínico. El Licenciado Agustín
Daniel Caiña (MN 7292, MP 99185), director de la institución, remarca que este
incremento se manifiesta a través de problemáticas concretas como los consumos
problemáticos, la ciberludopatía adolescente y los desórdenes alimentarios.
"Esta problemática del
suicidio, este acto que pone fin contra la propia existencia, contra la propia
vida, es el reflejo por excelencia de esa circunstancia o de esa coyuntura en
donde la persona no encuentra ya palabras", señala Caiña. Frente al
quiebre de los canales expresivos del joven, el efector articula conversatorios
mensuales junto a las áreas locales de Educación y Juventud en escuelas
primarias y secundarias, buscando llevar la prevención al territorio escolar.
La detección temprana dentro del
seno familiar resulta determinante. La Licenciada Verónica Bermejo (Matrícula
191413), coordinadora general del hospital, subraya la naturaleza multicausal
del fenómeno y la necesidad de observar cambios de conducta simultáneos:
tristeza persistente, aislamiento repentino, duelos mal procesados o
alteraciones severas en los patrones de sueño y alimentación.
"Si vemos a alguien que está
muy aislado, que cambia su humor repentinamente, que duerme mucho o que no
puede dormir, que por ahí está dejando de comer, que está atravesando un
proceso de duelo y se le complica, podemos acercarnos, preguntarle qué le
pasa", puntualiza Bermejo, derribando el prejuicio histórico de que
abordar el tema incita a la conducta: "Justamente por no hablar es que esa
sensación, ese sufrimiento se guarda y va siendo cada vez peor. Prevenir es
llegar a tiempo, y poder dar ese espacio a la escucha". La ideación,
remarcan los especialistas, busca frenar un sufrimiento que desborda las
herramientas psíquicas del paciente, no terminar con la vida en sí.
Servicio de admisión y
atención local
Para evitar transitar situaciones
de crisis en soledad, el centro sanitario dispone de un dispositivo de ingreso
directo para los vecinos de la región:
- Admisión presencial: Lunes a viernes a
partir de las 8:00.
- Ubicación: Sede del Hospital de Salud Mental
Evita, Los Eucaliptos 501, Villa de Mayo, Malvinas Argentinas.
- Continuidad del tratamiento: Posterior a la
evaluación inicial, el esquema terapéutico y los dispositivos grupales se
coordinan mediante canales institucionales directos para garantizar el
seguimiento clínico.
