Paulista, los creadores del
chocolate nevado Biznikke
La fábrica argentina de
chocolates Paulista cumple sus primeros 125 años y lo celebra apostando a la
producción nacional de calidad. Lanza el chocolate de taza Biznikke desde su
planta de Villa Lynch, presenta un slogan que sintetiza su espíritu, genera acciones
para las fiestas y un original concurso en las redes de esta empresa familiar
que ya es un clásico de la dulzura.
Con 50 empleados, más de 200
puestos de trabajo entre empleo directo e indirecto, 35 productos diferentes y
más de 100 toneladas de chocolate elaborado por año, Paulista sigue siendo una
empresa familiar nacional de Villa Lynch, San Martín. Su dirección pasa de
padres y madres a hijos e hijas y la mayoría de sus trabajadores llevan entre
20 y 40 años en la compañía, convirtiéndose en grandes maestros de sus tareas.
A menudo sus hijos, al crecer, entran a trabajar en la fábrica, lo que habla de
un oficio que se transmite, un compromiso con la calidad y una cultura en la
que personas crecen con la marca.
Además de su equipo de maestros
chocolateros, el otro secreto para lograr productos de primera es la materia
prima: Paulista elabora chocolate de verdad, con auténticos granos de cacao
cuidadosamente seleccionados provenientes de Brasil y Perú, controlando cada
etapa del proceso desde el origen hasta el producto final. Es una de las pocas
marcas de Argentina y el mundo que no lo reemplazó por sustitutos grasos.
De este modo la empresa mantiene
la tradición de unir ambos países que viene desde sus orígenes, ya que la firma
nació en 1902 cuando Octaviano Alves de Lima trajo el café de Brasil a Buenos
Aires y popularizó una bebida que, hasta entonces, solo consumían las elites
acomodadas. Pocos años después se consolidó en el que sería su negocio y
actividad central por más de un siglo: el chocolate que elabora desde 1920.
Con los años amplió la oferta de
productos: chocolatines y chocolates, blancos, con cereal, con maní, rellenos,
con frutos, nevado, maní con chocolate, entre otras delicias por las cuales
Paulista se convirtió en sinónimo de sobremesa, especialmente en las fiestas.
*Esto inspiró el slogan que lanza este aniversario: “Chocolate Paulista, el
corazón de la sobremesa”.*
“La frase hace referencia al
vínculo entre esta costumbre tan argentina y sus productos, esta tradición tan
nuestra de quedarse charlando alrededor de la mesa después de comer, un rasgo
que cobra fuerza por nuestra cultura, marcadamente social y familiar. En ese
encuentro las anécdotas, el debate político, el fútbol, los chistes y las
charlas familiares se extienden acompañados por el café, el mate y, por
supuesto, los chocolates y productos de Paulista. Se genera entonces este
espacio mágico que guardamos en la memoria compartida, del cual Paulista es
corazón, centro y sentimiento”, explicó el *director de Paulista, Fermin
Frontini.*
Un hito en esta historia ocurrió
*en 1962, cuando Paulista creó su chocolate nevado Biznikke. Lo presentó y
popularizó nada menos que el genial Alberto Olmedo con su inolvidable Capitán
Piluso en “La Justa del saber”*, que se emitía por la pantalla de canal 11.
Esta combinación de chocolate con leche, chocolate blanco y una galletita
crocante lo convirtió en un producto único y creó una nueva categoría, el
chocolate nevado.
Siguiendo este camino, Paulista
lanza en su aniversario su chocolate de taza semi amargo Biznikke, ideal para
quienes quieran preparar toda clase de recetas y postres de calidad. Al estar
elaborado con chocolate al 40 por ciento, con manteca cacao y licor de cacao al
40%, logra el dulzor justo, ni dulce ni amargo, un chocolate de verdad
extremadamente sabroso.
De ese modo evoluciona
manteniendo su identidad, con una mixtura de tradición e innovación,
revalorizando su historia, su presente y su futuro en un mercado donde todos
quieren mostrar novedades, sabiendo que el verdadero diferencial es haber
creado una idea y un producto tan sólido que continúan vigentes tras más de 60
años de vida.
“Paulista es por excelencia el chocolate
que se compra en una chocolatería o panadería, el que adquiere formas y figuras
para las fiestas y huevos de pascua, mientras que la personalidad de Biznikke
se resume en el concepto “Soy como soy”. Ambos son pasión, calidad, amor,
familia y encuentro, son clásicos, porque cada generación se apropia del
chocolate y construye su propio vínculo e historia. En diferentes países los
argentinos se alegran al encontrar el Biznikke, que es parte de sus vidas, y
mandan fotos a sus familias con los chocolates en Madrid o Miami, por ejemplo”,
amplió Frontini.
En tiempos complejos para la
industria, la decisión de Paulista es seguir apostando a la producción y el
trabajo nacional, con granos de Brasil procesados en Argentina, chocolate
elaborado en nuestro país y exportando al mundo, convencidos de que los argentinos
podemos desarrollar productos de excelencia y nos merecemos disfrutar de un
gran chocolate de calidad hecho por nosotros.
Instagram: @mundonorte

