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07/01/26

Alerta en la industria: se desplomaron la producción y la exportación de autos pese al boom de ventas

Por Román Reynoso para Mundo Norte

El balance del 2025 deja un escenario agridulce y una luz de alarma encendida en las terminales automotrices argentinas. Según el último informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), diciembre marcó un retroceso contundente en la actividad industrial, confirmando una tendencia que preocupa al sector: mientras los concesionarios celebran un repunte en las ventas, las fábricas locales pierden terreno frente a la competencia importada.



Los números de la caída

Las cifras son elocuentes y no admiten dobles lecturas. En diciembre, la producción nacional de vehículos fue de 26.468 unidades, lo que representa un derrumbe del 30,3% respecto a noviembre y una baja del 30,4% en comparación con el mismo mes del año anterior.

El acumulado anual de 2025 cerró con 490.876 vehículos fabricados, una contracción del 3,1% frente al 2024. Si bien la caída anual podría parecer moderada, la tendencia del último trimestre evidencia el impacto de un cambio de ciclo.

El panorama en el frente externo es aún más complejo. Las exportaciones, históricamente el motor de la industria local, sufrieron un golpe duro: en diciembre se enviaron al exterior 19.908 unidades, un 36,3% menos que el mes anterior. En el balance anual, el sector exportó 280.589 vehículos, lo que significa una caída del 10,8% interanual.

La paradoja del mercado: más ventas, menos industria nacional

Lo que a primera vista parece una contradicción es, en realidad, el resultado de la apertura comercial y el cambio en las reglas de juego. Mientras las fábricas ajustaban sus líneas —con la discontinuación de modelos históricos como la Renault Sandero, el VW Taos o la Nissan Frontier—, el mercado interno vivió una fiesta de ventas mayoristas.

En 2025 se comercializaron a la red 586.625 vehículos, un crecimiento explosivo del 42,6% respecto al 2024. Sin embargo, este auge no traccionó a la planta local: la demanda se volcó masivamente hacia los importados, que ganaron participación de mercado ante la normalización del comercio exterior.

La voz oficial y el reclamo impositivo

Rodrigo Pérez Graziano, presidente de ADEFA, puso el dedo en la llaga al analizar los datos. Lejos de la euforia por las ventas, el ejecutivo del Grupo Stellantis advirtió sobre el problema de fondo: la competitividad.

"Teniendo en cuenta el perfil netamente exportador del sector, el gran desafío que tenemos por delante es la mejora de la competitividad exportadora", señaló Pérez Graziano. Y fue tajante con el reclamo al Ejecutivo: "Es imprescindible continuar trabajando junto con el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y municipales para reducir la carga impositiva que se exporta en un vehículo".

La advertencia es clara: Argentina compite contra países que exportan sin impuestos, y la presión fiscal local está dejando a los autos nacionales fuera de carrera en los mercados internacionales.

Conclusión

El 2026 arranca con un desafío mayúsculo. La industria automotriz, uno de los pilares del empleo formal y la generación de divisas, necesita recuperar terreno. La "previsibilidad" que piden los empresarios no es solo un deseo, es una condición necesaria para que las inversiones anunciadas se traduzcan en fierros y no solo en catálogos de importados.

 

Roman Reynoso 2026

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