Por Román Reynoso para Mundo
Norte
Terminé de leer La hora de
los depredadores de Giuliano da Empoli y la sensación es escalofriante:
parece que el autor italiano hubiera estado tomando notas en la Casa Rosada
durante el último año.
La tesis es contundente y nos
obliga a cambiar el chip. Durante décadas creímos que el gobierno debía
garantizar el orden y que el caos era cosa de los revolucionarios. Da Empoli
nos advierte que esa lógica caducó. Hoy, los nuevos liderazgos globales —y Argentina
es un alumno ejemplar— utilizan el caos y la inestabilidad como "sello del
poder".
No es que no sepan gestionar
la calma; es que no les interesa. Entendieron antes que nadie que el algoritmo
de las redes sociales, donde se juega la verdadera política hoy, castiga la
moderación y premia la furia. Si hay consenso, baja el rating; si hay conflicto,
sube la adhesión del núcleo duro.
El libro habla de la
"trampa de Moctezuma": la vieja política (la casta, el establishment,
el círculo rojo) intenta dialogar con normas diplomáticas viejas, mientras los
nuevos "depredadores" avanzan sin manual, rompiendo los códigos.
Mientras unos debaten el reglamento, los otros se quedan con el tablero.
Leerlo es fundamental para entender que la vertiginosidad política que vivimos no es un error de cálculo. Es el plan.
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