Por Román Reynoso para Mundo Norte
El atleta victoriense se impuso en la categoría Sprint tras una
remontada estratégica y un "pacto de caballeros" con el santafesino
Santiago De Guio, quien priorizó el código deportivo por sobre el resultado
individual. Crónica de una jornada donde el fair play brilló más que el podio.
El calor de La Paz, en la provincia de Entre Ríos, es siempre un juez
implacable, pero este sábado 17 de enero, el tradicional Triatlón ofreció algo
más que resistencia física: regaló una lección de camaradería. En la categoría
Sprint, el triunfo quedó en manos del atleta entrerriano Máximo Andino, quien
tras un parate académico y una preparación contrarreloj, logró cruzar la meta
en primer lugar. Sin embargo, la historia detrás de la victoria se tejió sobre
el asfalto de la ruta, en una alianza tácita con su rival, Santiago De Guio.
Del aula a la ruta: una preparación express
La performance del ganador cobra doble valor al analizar su contexto.
Lejos del ritmo ideal, el atleta confesó que su retorno a la alta competencia
fue reciente, tras priorizar sus estudios en el profesorado de Educación Física
hasta finales de noviembre. "Volví en diciembre, estuve como un mes
parado. Me costó muchísimo volver a encontrar esos ritmos", admitió en
diálogo exclusivo con Mundo Norte.
Entrenando en su ciudad, y también en Buenos Aires bajo la órbita del
equipo de Lomas de Zamora, el triatleta focalizó su breve pretemporada en su
punto crítico: la natación. Esa planificación sería clave para la definición de
la carrera.
El pacto en la bicicleta: "No dejó que tire ni un metro"
La carrera tuvo su quiebre en la etapa de ciclismo. Tras salir del agua
con una ligera desventaja respecto al pelotón de punta, Andino se encontró con
Santiago De Guio, un fuerte ciclista santafesino. Lo que sucedió a continuación
trasciende la lógica competitiva habitual.
Lejos de aprovechar su potencia para despegarse, De Guio ayudó a Andino.
"Salió pegado conmigo en la parte de natación, pero luego hice una pequeña
diferencia", relató el ganador. El santafesino, consciente de que Andino
poseía un remate a pie superior, optó por trabajar en equipo para alcanzar a
los líderes.
"Santiago fue una ayuda muy importante, yo la quiero destacar. No
dejó que tire ni un solo metro", reconoció Andino con notable humildad, valorando el sacrificio de su
colega. De Guio, en un gesto de absoluta nobleza deportiva, le manifestó
explícitamente su intención de ayudarlo, aun sabiendo que, al bajar de la
bicicleta, las chances de victoria serían para el entrerriano. "Sabía que,
si alcanzábamos a los de la punta, yo en la parte pedestre les ganaba",
explicó el vencedor, visiblemente agradecido por el empuje que le permitió
llegar cómodo a la transición (T2) y definir la carrera en los 5 kilómetros
finales de pedestrismo.
Horizonte nacional
Con el impulso anímico de este resultado, el calendario de Andino —que
no contemplaba el Campeonato Argentino— ha sufrido un viraje positivo. Los
tiempos registrados y las sensaciones en carrera lo han motivado a evaluar su
participación en la próxima fecha de la Copa Nacional en Formosa, prevista para
principios de febrero.
"Debido a los resultados que estoy obteniendo, tengo ganas de hacer
alguna fecha del campeonato argentino", aseguró, dejando la puerta abierta para medir su nivel con los mejores
exponentes del país.
La Paz fue testigo no solo de la capacidad atlética de Máximo Andino, un joven que supo
reponerse a la falta de rodaje, sino también de la grandeza de Santiago De
Guio. En tiempos de individualismo exacerbado, el triatlón demostró que, a
veces, llegar primero es consecuencia de saber ir acompañado.
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