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04/05/26

El envejecimiento poblacional marca un ultimátum: el sistema jubilatorio y de salud necesita reformas urgentes

Por Román Osvaldo Reynoso

El sistema previsional argentino se encuentra frente a un desafío ineludible: el acelerado envejecimiento de la población y la caída de la natalidad. Las reglas que rigen las jubilaciones y la cobertura médica de los adultos mayores, diseñadas en un contexto demográfico radicalmente distinto, se vuelven insostenibles si no se adaptan a esta nueva realidad, advirtió un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).



Según el INDEC, en 1914, año en que nacieron las primeras cajas jubilatorias, apenas el 4% de la población superaba los 60 años. En 2026, esa proporción alcanzó el 16%, y las proyecciones indican que para 2050 ascenderá al 26%. Es decir, si a principios del siglo pasado había un mayor de 60 años por cada 25 personas, hoy la relación es de uno cada 6, y en dos décadas será de uno cada 4.

Este fenómeno se explica no solo por el aumento en la expectativa de vida (quienes llegan a los 60 años viven hoy unos 25 años más en promedio, frente a los 15 de 1914), sino también por la sostenida caída en la tasa de natalidad.

A pesar de la contundencia de estos datos, el informe de IDESA señala un preocupante "inmovilismo" en las políticas públicas. Las edades jubilatorias del régimen general (60 para mujeres, 65 para hombres) se mantienen en niveles similares a los de hace más de un siglo, cuando la expectativa de vida era significativamente menor. A esto se suma un complejo entramado de regímenes especiales y diferenciales que, en general, otorgan condiciones más beneficiosas.

La situación se repite en el ámbito de la salud. El PAMI, creado en 1971, conserva su principal fuente de financiamiento: un aporte del 5% del salario de los trabajadores activos, una proporción que resulta insuficiente frente al aumento sustancial de adultos mayores.

La resistencia a adaptar el sistema previsional y de salud tiene consecuencias negativas palpables: aceleración de crisis financieras, licuación de las jubilaciones por la inflación y limitaciones en el acceso a servicios médicos. Confiar en que la reducción de la informalidad laboral solucionará el problema resulta "ingenuo", según IDESA, ya que ni siquiera la estrategia más exitosa podría compensar el impacto del cambio demográfico.

Frente a este panorama, el informe propone medidas disruptivas pero ineludibles:

  • En el sistema previsional: Implementar un sistema de cuentas nocionales, donde el haber se calcule en función de la expectativa de vida al momento del retiro y los aportes acumulados. A mayor demora en el retiro y más aportes, mayor sería el haber.
  • En el sistema de salud: Migrar hacia un esquema donde la persona mantenga la cobertura médica que tenía como trabajador activo al momento de jubilarse. 

Roman Reynoso 2026

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